En este camino no se encuentran arrieritos.

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Dia de la mujerAyer fue el Día Internacional de la Mujer, conocido también como de la Mujer Trabajadora, porque tiene su origen en el movimiento obrero en el momento en el que grupos feministas dieron el zapatazo. Esto está demasiado y casi injustamente resumido. Pero, ¿sabéis? Vengo a quejarme, no a dar una clase de historia. Porque ahora es todo tan fácil como hacer una búsqueda en google y ver por qué es una gilipollez haber convertido el día de la mujer en el día de: “¿Y los hombres, qué?”

Creía que se superaría, que ya contamos con la información suficiente como para saber que existe un día del hombre (sí, desde 1999). Y, ese día, 19 de noviembre, donde se celebra, si es que realmente se hace, se celebra la masculinidad (encontraréis contradicciones en diversas fuentes, insisto, estoy sintetizando). Vamos por caminos diferentes, ¿lo veis? Entre sus objetivos, se supone que trata de promover la igualdad de género y eso es digno de celebrar, claro que sí. Apuesto a que, de ser más conocido, las mujeres no meterían las narices en “vuestro” día, como lo hacéis vosotros en el “nuestro”. ¿Y sabéis qué es lo más triste de todo? Que el Día de la Mujer no ningunea al hombre. No queremos privilegios a costa de quitároslos. Queremos igualarnos, porque hasta donde sé, ambos creemos que es justo, pero muchos hombres tienen miedo. ¿Por qué hacer dos días diferentes para luchar por la igualdad de género? ¿Sólo para que no se llame “de la mujer”? Me recuerda mucho al niño que llora en el cumpleaños de su hermano porque no es el suyo.

El 8 de marzo se ha convertido en un día de “nada que celebrar”, porque hay mujeres muriendo a manos de sus parejas mientras hay hombres cuya mayor preocupación es que se cambie el término “violencia machista”. Es un día triste cuando miramos a un lado y a otro y vemos que seguimos cobrando menos por el mismo trabajo, jugándonos un puesto de trabajo porque todas somos “potencialmente” madres, incluso cuando la maternidad no entra en nuestros planes.

Y también es el día de leer en un lado y en otro que “las feminazis no le hacen ningún favor al feminismo”. ¿Sabéis quiénes no les hacen ningún favor a un feminismo? Aquellos que utilizan el término “feminazi“. De nuevo, se trata de hacer una simple búsqueda en la red. Ya ni siquiera tienes que ir a una biblioteca y pasar hojas y hojas hasta dar con la clave en libros obsoletos. No, joder, ahora pones las palabras precisas en un sitio y te lleva a otro sin moverte de donde estés. Estoy de acuerdo en que existe una actitud radical que, por serlo, acaba convirtiéndose en caricatura. Sin embargo, aunque no apoyo ningún radicalismo (en eso sí que soy radical…), entiendo por qué actúan como actúan. ¿Sabéis qué reciben esas personas como respuesta? Amenazas. ¿Porque ellas son radicales? No. Pero os dejo la respuesta abierta.

Hoy he visto en varios lugares (Twitter, Facebook, Whatsapp…) este tipo de reacciones de las que hablo y he contestado a alguna. Yo me he sentido atacada a veces e, insultada, otras. Pero cuando se lo haces saber, con argumentos, son ellos los que se ofenden porque tú no les entiendes. Cuesta mucho rebatir un argumento y muy poco responder con ofensivas. Por eso yo quedaré como polémica, porque escribo en un blog argumentando o rebato ciertas afirmaciones de forma diplomática. Los que atacan es que no tuvieron más remedio… ¡pobres!

Buscad en google, el término “feminismo” antes de decir “ni machismo ni feminismo; igualdad”, o su versión más risible: “Ni machismo ni feminismo; seres humanos”. Que no os asuste que “feminismo” comparta la raíz con el término “femenino”. Feminista no es querer superioridad, es “igualdad”, es, para que me entendáis, en vuestro lenguaje pseudo reivindicativo, “seres humanos”.

Espero vivir lo suficiente como para que os deis cuenta de que navegamos en la misma patera, sólo que a veces, por creernos contracorriente, os empeñáis en remar contra las rocas por miedo a un naufragio. Como Jack en Titanic, cabéis en la tabla.

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Hace tiempo que quería hablar de un asunto que tenía la depilación como tema secundario. Sin embargo, los hashtags de Twitter cambian mi agenda y el objetivo de mi publicación. Esta vez “#MiVelloMisNormas”.

97114e9e0a1018d0f979001692b28f96Este lema, que fue Trending Topic, procuraba hacer entender que la depilación debe ser una opción, y no una imposición social. En él, muchas chicas mostraban sus axilas o piernas depiladas o sin depilar. Pero claro, a menudo Twitter se convierte en un patio de colegio y lo que era una propuesta seria, se convirtió en caricatura.

A veces, cuando defendemos una postura en redes, caemos en nuestra propia trampa. Y es que no podemos pedir que se respete nuestra opción criticando la contraria. De ese modo, no estás pidiendo igualdad y tu reivindicación será objeto de burlas y de “pues tú más”. Y eso fue lo que ocurrió.

Co7XAfrWcAAb2pA.jpg-largePor un lado los que están deseando de soltar un “ya están aquí las feminazis” o provocar el enfado de personas que están hablando completamente en serio. El “nadie te obliga” me chirriaba como ninguna otra frase. Tal enunciado me hacía pensar que, vale, no hay una ley que me obligue a depilarme por ser mujer, pero sí es cierto que no está socialmente aceptado que algunas tengan (tengamos) vello en según qué zonas y/o cantidades. He visto a niños de 10 años reírse de una niña muy morena porque tenía bigote. He visto a adultos decirle a una mujer que no está bien depilada, que parece un tío o peor, un animal (mono, oso…) y un montón de cosas más. Y volvemos al “pero nadie te obliga”, perfecto, pero tampoco te van a dejar sentirte cómodo si no te ajustas a un talla, a un estilo, a una moda…

8a973331ca88b8e10627641ff67b254aY leo hoy “un canon de belleza no es una imposición”. Nos demos cuenta o no, un canon es un precepto cultural y un precepto es una norma. Se puede cumplir o no y hay quien no tiene más narices que aceptar que no encaja en ellos por anatomía o cualquier otro motivo.
Tenemos refranes como “El hombre y el oso, cuanto más vello, más hermoso” asumiendo que el vello corporal en el hombre es o era símbolo de masculinidad. O aquel que dice “Si hay pelito, no hay delito” haciendo alusión al sexo, ya sea por la zona en concreto de una mujer o por la práctica en sí. Pero los tiempos cambian también para esto. Recuerdo en una conversación con personas de edadesimages4 comprendidas entre los 20 años y los 50 en la que una de las más mayores dijo “a mí me gusta tener vello en el coño y ser una mujer como dios manda, no una Nancy“. Nos quedamos un poco sorprendidas y, al menos yo, pude comentar con otra chica del grupo de más o menos mi edad que qué pena que alguien pueda pensar que la cantidad de vello púbico determina lo mucho o poco mujer que eres, del mismo modo que se impuso mediante un refrán lo del hombre y el oso. Muchas personas de mi generación optan por depilarse todo y podemos encontrar un sinfín de métodos, así como artículos que apoyan tanto una opción, como la otra, así como que consideren peor hacerlo que no hacerlo, y viceversa.

Por otro lado, me encontré también gente que mostraba su opción depilada o sin depilar para fomentar el hecho de que el hashtag acogía a ambas, pero siempre había alguien diciendo “qué asco” si había pelo o “qué antinatural” si no lo había. Y también hay que incluir a aquellos que hablaban de higiene acusando de faltarles un agua a quienes elegían una alternativa diferente a la suya.

depilacion_1La depilación, sea o no motivo de moda, es algo personal. Y, nos sorprenda o no, esta práctica se remonta a tiempos lejanos en los que depilarse era símbolo de pertenecer a una clase social alta y eran los hombres quienes más se preocupaban por hacerlo. Se estile lo que se estile, la decisión de seguir el camino marcado o no, es de uno mismo. De no seguirlo, hay que estar muy preparado para que te señalen por ser diferente.

La mejor opción, en definitiva, es la que tú, hombre o mujer, elijas. La elección con la que aciertes será siempre la que sea mejor para ti. Nadie puede obligarte a hacer una cosa o dejar de hacer otra en un tema tan personal.

Si lo haces por salud, es asunto tuyo.

Si lo haces por estética, es asunto tuyo.

Si lo haces por principios, es asunto tuyo.  tumblr_n3k4t37jS01qcyba0o1_250


hd_frozen__elsa_wallpaper_1920x1080_by_robotthunder500-d71rgseSe acerca la navidad y las distintas cadenas de televisión ofertan cine de calidad. Ayer le tocó a Frozen. Un día tuve la genial idea de verla. No sabía nada de esa película, la vi desde el desconocimiento más absoluto.

Ya lo dije en mi entrada sobre Maléfica, es un cuento de princesas que se sale de la norma. Se percibe una evolución muy positiva en las princesas Disney. Se avecinan las princesas de vanguardia, dándole un giro a todo, un giro muy obvio y necesario, por otra parte.

Hace tiempo que quiero escribir sobre la segunda lectura de Frozen, pero pensé que ya se habría escrito mucho. Por un lado, intuyendo que ya se había escrito sobre lo que yo misma quería escribir, me propuse no leer nada, para que todas las ideas fueran mías. Pero estaba tan segura de que ya estaba todo dicho, que hice una búsqueda rápida en google, sólo para ver cuántas entradas aparecían. Centenas. Y más teniendo en cuenta que hice la búsqueda en inglés. Lo inteligente fue darme cuenta de que yo también tenía algo que decir.

Lo que leí, fue la segunda lectura, pero desdfrozensisters2e una perspectiva más perturbada que perturbadora: líderes eclesiásticos denunciando que la película promueve la homosexualidad. Uno de los más tajantes fue un pastor evangelista estadounidense, que afirma que Frozen trata de adoctrinar a los niños en la cultura gay. Les parece horroroso que se trate de normalizar la homosexualidad, en este caso, por medio de la animación. Si, en mi opinión, es, o no, evidente que la homosexualidad es un tema adyacente al principal, lo comentaré más adelante.

En cuanto vi la película, se me activó la opción de percibir la crítica por todos los medios. Gente que sigo en twitter hacía comentarios de todo tipo. El que más me inquietó fue el de un padre diciendo que le inquietaba lo que leía entre líneas, que no estaba seguro de querer volver a ponérsela a su hija de dos años. ¡Son dibujos, señor! Y la niña no tiene edad de entender siquiera el amor heterosexual. Y, para colmo de males, aparece otro clérigo fundamentando que favorecía el amor homosexual ENTRE HERMANAS, porque su mente enferma no le dejó ver el amor más puro entre familiares.

Lo hablé con una amiga y me dijo que ella en ningún momento había observado ninguno de esos matices. Yo sí, yo veo que Elsa muestra poco interés hacia sus pretendientes, todos masculinos. Pero, en ese aspecto, su adolescencia no es muy diferente a la que fue la mía. En realidad, yo creo que Elsa representa cualquier minoría incomprendida: sea homosexuales, adictos al wasabi, a comer gomaespuma o fans de Javian.

(Aquí vienen los spoilers, no digas que no avisé)

OlafcreationHDDe pequeña, la princesa Elsa sabía que algo pasaba con ella, que tenía poderes sobre la nieve y el hielo y los utiliza para jugar con su hermana hasta que un día, sin querer, en medio de sus juegos, Elsa daña a Anna con sus poderes. Es entonces cuando sus padres le piden que se oculte, que no deje que nadie vea lo que le pasa. Se ve obligada a esconderse de todos incluida su hermana, como si fuera un bicho raro. En plena adolescencia, los padres de Elsa tienen que hacer un viaje del que no regresarán.

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Tal es el miedo a dejarse ver, que ni siquiera acude al funeral de sus padres. A los 21, va a ser coronada reina de Arandelle. Este evento refleja los polos más opuestos. Por una parte, Elsa, cada vez más solitaria, aterrada, sin haber tenido contacto con nadie durante años por miedo a que se desaten sus poderes, a que alguien lo descubra, a poder hacer daño… y, por otro, Anna, natural, torpe, honesta, que recibe la celebración como si fuera su fiesta del quince, emocionada, correteando alborotada porque va a conocer gente, porque van a abrir las puertas.Es aquí cuando se desencadena el desastre: Anna se enamora a primera vista y Elsa se opone a esa relación. (No puedes casarte con alguien a quien acabas de conocer). Ambas discuten y se hacen daño, lo que hace que Elsa no pueda controlar los poderes y se ve obligada a huir.

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En su huída canta el tan popular Let it go (Suéltalo en español). Está triste, reflexionando sobre todo lo que ha pasado pero, a la vez, se siente libre, ahora puede ser ella misma. Juega con sus poderes, al principio sorprendida y después divertida. Ya puede hacerlo, ya nadie la juzgará, nadie saldrá herido. Puede disfrutar de ser como es. Elsa ha aceptado al fin su propia naturaleza. El precio a pagar es la soledad.

¿Es Let it go sinónimo de sal del armario? Smaxresdefaultí, claramente, pero, ¿de qué armario? Si interpretamos que lo que le pasa a Elsa es que ha sido obligada a ocultar su supuesta homosexualidad durante años, evidentemente, Let it go es una invitación a salir de esa situación. Pero eso sería simplificarlo todo demasiado. Como ya he comentado más arriba, el hecho de que salga de ahí puede simbolizar lo que a cada uno le venga bien: que ha cambiado de un trabajo en el que tenía unos jefes opresores, que ha salido de una relación tóxica, que se ha mudado a un piso más grande…

Dejando de lado el tema de la homosexualidad, sí que es cierto que Frozen es aclamada como película feminista, ya que ninguna de sus princesas es Anna's_faterescatada por un macho ibérico, sino por ellas mismas. Las princesas son fuertes e independientes. Kristoff, personaje masculino, lo tiene asumido sin ningún tipo de problema y convive con ellas sin sentirse intimidado. Es más, ni siquiera se cuestiona que Elsa puede ser reina, a pesar de estar acostumbrados a que esta condición sólo se podía dar casándose con el rey. Elsa es la heredera y es bienvenida como tal. Quizás romper con los esquemas tradicionales es lo que hace que algunos se pierdan y quieran buscarle los tres pies al gato. En cualquier caso, si lo que defiende es la naturalización de la homosexualidad, bienvenidas sean las películas que, desde pequeños, nos enseñan a ser tolerantes con aquellos que no sienten (o sí) como nosotros.

Insisto, sea o no ese el objetivo de una película de animación, no hay maldad en enseñar a respetar a quien siente diferente. La maldad está en la mirada de cada cual y en el hecho de considerarla no apta para nuestros hijos. ¿Para qué educarlos en la diversidad? ¿Para qué mostrarle una realidad de manera que puedan comprenderla?

Hay gente que mira a las nubes y sólo ve nubes. Otros, ven dragones echando fuego por la boca. Es por eso que se habla de feminismo y se confunde con homosexualidad. Se habla de princesas, y nos imaginamos criaturas puras, que no cometen errores. Gracias, Disney, por romper poco a poco con estas representaciones ilusorias.

 



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