En este camino no se encuentran arrieritos.

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Desde que pregunté por este tratamiento en Twitter, mucha gente me ha pedido que cuente cómo me ha ido, y yo encantada de hacerlo por aquí para poder extenderme más. Como ya sabéis por otras publicaciones, me gusta contar algo diferente a lo que podéis encontrar en la red por vosotros mismos, aunque, en este caso, creo que es conveniente explicar brevemente qué es esto y cómo se usa.

IMG_8683¿Qué es la henna quinquina?

Se llama quinquina henna neutra, pero no es henna tal y como la conocemos, sino un tratamiento natural incoloro que refuerza el cabello y da brillo y volumen. Se trata de una mezcla de cinco plantas específicas para el cuidado del cabello, en concreto: cassia (henna neutra), quina, abedul, ortiga y tomillo.

¿Dónde se compra y cuánto vale?

Yo la compré en un herbolario y me costó 4’41€. Hay quien compra las plantas por separado y las prepara en casa. Yo compré la mezcla ya hecha y, aunque hay precios más bajos en internet, al sumar gastos de envío, resulta más costoso. También existe en pasta que, al parecer, es más fácil de aplicar.

¿A qué huele? 

Una de las cosas que más me preocupan cuando me informo sobre algún producto nuevo es el olor. Para mí es importante que todo huela suave o a nada. Algunas blogueras que lo habían probado decían que lo peor era el olor. En absoluto, no es desagradable, a menos que no te guste el olor a campo (pero el olor “bueno” del campo). A mí me recuerda al olor del heno, nada invasivo o desagradable. Cuando te quitas la mezcla y te lavas el pelo de manera habitual, se queda el olor pero casi no se percibe. Al siguiente lavado, desaparece por completo.

¿Cómo se aplica?

Ahora ya lo sé, me respondieron desde la página de Facebook de la marca Radhe Shyam, que es la que compré, pero para cuando me respondieron, ya llevaba dos aplicaciones. Tuve que preguntar, ya que, aunque vienen instrucciones, son muy generales y no indica las cantidades. Voy a resumir lo que me dijeron y después cómo lo he ido haciendo yo.

  • Poner agua caliente en un bol de cristal y añadir los polvos (con la mitad del contenido del paquete será suficiente para una melena midi).
  • Remover hasta obtener una pasta.
  • Cuando la pasta esté tibia, se puede añadir acondicionador (el bálsamo de la misma marca, dicen ellos).
  • Aplicar de la raíz a las puntas.
  • Cubrir con una toalla y aplicar calor.
  • Dejar reposar. El tiempo recomendado es de dos horas y media.

¿Cómo lo hice yo? 

  • Primera aplicación: el primer día, lo hice todo de manera bastante intuitiva. Calenté aproximadamente medio vaso de agua, añadí unas cucharadas de quinquina y un par de cucharadas de acondicionador. Utilicé un bol de cerámica. Quedó todo muy líquido, pero eso hizo que fuera fácil de aplicar y bastante más limpio de lo que decían quienes ya lo habían probado. Lo dejé reposar más de dos horas y me lavé el pelo como de costumbre.
  • Segunda aplicación: esta vez probé con más cantidad de quinquina y salió algo más espeso. Aquí ya noté que la primera vez no lo había hecho bien. Lo demás lo hice igual.
  • Tercera aplicación: ya había tenido noticias más precisas sobre cómo hacerlo, así que fui mucho más generosa y la mezcla pasó de ser papilla a ser casi barro. Esta vez, utilicé un bol de plástico. En vez de acondicionador, añadí algo de una mascarilla que ya no estaba usando ni volveré a comprar, pero que para esto podía valer. Y el otro cambio que realicé fue que me retiré el producto con champú sin espuma (¿Champú sin espuma? ¿Qué dices, Eva?). Hay quien lo llama Champú Detox (tampoco hay que creérselo todo) y hay quien lo conoce como Low Shampoo / Champú / Poo… Es, en realidad, una crema de lavado, que presume de no tener sulfatos, pero que lo pone con asterisco, lo que significa que los contiene pero en menor medida que otros champús comerciales. Prácticamente es como lavarse el pelo con acondicionador. También tengo mi experiencia y opinión al respecto, podéis preguntarme si queréis saberlo.
  • Cuarta aplicación: igual que la tercera, porque así fue como mejor me fue.

En las 4 ocasiones no pude ver cuánto tiempo me aguantaba limpio el cabello, ya que las tres primeras veces me llovió – llevaba sin llover un mes y llovió justo esos tres sábados cuando yo salí a la calle sin paraguas – y, la última vez, un niño me vació una bolsa de chuches en la cabeza. Estas son las cosas por las que en Twitter me preguntan si es verdad todo lo que cuento… Esta vez, lo es. En ninguna ocasión apliqué calor. Se calentó todo al cubrirlo y pude pasar algún rato al sol.

¿Qué recomiendo?

  • Cubrir el envase con algún tipo de plástico. El polvo es muy fino, como la harina, y es normal que se salga por los laterales (en la foto podéis ver lo que hice yo, aunque lo bajé para que se pudiera leer bien).
  • Llevar ropa que no uses, te vas a manchar, aunque mis manchas han salido fácilmente al lavar las prendas.
  • Cubrir con papel film y toalla. Para mí el papel film no fue suficiente, ya que al calentarse la cabeza me bajaban gotas “sucias” por la cara y la espalda. La toalla lo evita.
  • Aclarar con ayuda de un acondicionador o crema de lavado. No me parece tan agresivo como el champú normal, aunque cuando retiro gran cantidad de producto con el champú sin espuma, me lavo el cabello como lo hago siempre.
  • Aunque desde la marca me dijeron que utilizara un bol de cristal, yo lo utilicé de cerámica y de plástico. La única recomendación que sigo al respecto es que no sea metálico bajo ningún concepto, al igual que las pinzas con las que sujeto los mechones, que las uso de plástico aunque no haga mezclas químicas.

¿Qué NO recomiendo?

  • Masajear. Extiéndelo bien, pero no masajees ni peines, lo más seguro es que rompas el cabello y se trata de recuperarlo.
  • Aplicarlo con las manos. Para mí fue mucho más fácil y limpio hacerlo con brocha. Y con guantes.
  • Dejar el pelo suelto una vez aplicada la mezcla. Va a gotear y no va a ser tan efectivo como cubrirlo.
  • Obsesionarse con retirar todo el producto. Yo nunca pude (lo explico mejor en el párrafo sobre los inconvenientes).

¿Resultados? 

Aunque me lo estoy cortando para recuperarlo, con tratamientos de este tipo consigo no cortarlo de manera radical y aguantar bien el largo entre corte y corte. Desde la primera aplicación noté el pelo más suelto, más brillante y manejable. Lo que no he notado es que el efecto sea duradero, pero ya os conté que me llovió y todo eso. La primera sensación al aclararlo es de sequedad. El pelo parece estar mucho más seco de lo que estaba antes. Una vez lo lavas y lo aclaras, el cabello está mucho más suelto y es mucho más fácil de peinar. Yo lo dejé secar al aire. Eso sí… vamos a leer los inconvenientes.

Inconvenientes

  • La aplicación es engorrosa. Tanto el proceso como la espera son un poco coñazo.
  • El producto no se va completamente con el aclarado. Todas las veces que te peines en mojado, verás pizcos caer. Una vez se seca, ya no quedarán restos. ¡Ojo! Que sólo notas como arenilla que cae, pero no la percibes de otra manera. Si, al tacto, te notas restos en la cabeza, debes aclararte mejor.

¿Lo recomiendo? 

Sí, y me gustaría volver a pasar pronto por todo el proceso para comprobar aquello que dicen del beneficio acumulativo. Aunque no he visto resultados espectaculares, sí que he notado más efecto que cualquier producto reparador comercial y creedme que he probado unos pocos. Probablemente, la próxima vez lo pruebe en pasta si no varía mucho el precio y no me cuesta mucho encontrarlo.

Si queréis hacerlo bien, seguid los pasos de la tercera aplicación o la recomendación de la marca. Para cualquier duda o sugerencia, nos leemos en los comentarios.

 

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Ansiaba cortarme el pelo por no poder manejarlo, pero una sucesión de acontecimientos inesperados (y muy deseados) me hicieron despedirme con prisa del lugar donde conocí a la mejor peluquera que he conocido en mi vida. De esas a las que les dices una medida, y te corta exactamente esa medida. Y yo, que ya iba lanzada a cortarlo (bastante, aunque dejándolo aún largo), había decidido hacerlo después del puente por aquello de no hacerlo cerca de ninguna fecha señalada (manías).

Entonces empezó la desesperación. Cada vez es más difícil de desenredar y, si no lo trabajo, su aspecto no es sano. Mi cabello sólo se queda bien al natural en los meses de verano, tal y como se aprecia en las fotos (todas de 2015 excepto marzo).

Mi pelo

A todo esto hay que sumar que no tengo la mano derecha al 100% (lesión antigua) y esto dificulta aún más el peinado. Y no me apetece experimentar en otras peluquerías. Volví, una vez más a los foros y blog de cosmética buscando información sobre mi nueva aliada: la keratina, pero para aplicarla en casa.

Como en el post de la copa menstrual, voy a intentar decir lo que no se dice en otros sitios, lo que he ido descubriendo yo.

De todas las búsquedas por internet, saqué tres cosas en claro sobre cualquier tratamiento con keratina: que no debe llevar formol (las había), que el tratamiento es caro, y que, la marca mejor valorada, no hay forma de comprarla desde España.

Pasé el puente de mayo en Madrid y, paseando mientras me dirigía a hacer unas compras, me topé con el escaparate de una tienda de productos de peluquería. Desde fuera se veían los tratamientos de keratina por más o menos 16€. Aluciné. Mis lecturas por la red me habían convencido de que el precio rondaba los 50€ y no sé hasta qué punto estaba dispuesta a gastarme ese dinero. Es más, un amigo peluquero me dijo que, en una peluquería que lo hicieran bien, podía costarme unos 200€, dada la longitud de mi pelo. Incluso que él me la podría hacer por 130€ como favor y que no confiara en esos centros que prometen resultados por menos de 100€.

A la vuelta, pasé por la peluquería y una chica muy amable resolvió todas mis dudas. El producto en cuestión es de la marca Kativa. Lo podéis encontrar por la red por unos 14€. Ojito con los gastos de envío, que igual conviene gastarse 2€ más en cualquier tienda.

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¿Qué me dijo esta chica? Varias cosas:

  1. Los productos en sí no son caros, lo caro es la mano de obra porque se emplea mucho tiempo. Como la gente no lo sabe, paga 50€ por ellos.
  2. Se puede aplicar en todo tipo de cabello. Mi preocupación (por influencia de mis lecturas) era que notaba mi pelo algo frágil, y temía que acabara de romperse al usar la plancha con el producto. Pues no.
  3. Busca a alguien que te ayude. Aquí no le hice caso, no sé pedir ayuda y, casi mejor que no lo hubiera hecho, luego os contaré por qué.
  4. Muy importante usar guantes. Vienen en el pack y, aunque es incómodo, hay que usarlos.
  5. Vale cualquier plancha. El producto se sella con el calor y la plancha es un imprescindible (aunque depende del efecto que queramos conseguir, la usaremos o no). En la mayoría de los sitios leí que la plancha debe alcanzar una temperatura de 235º. Llegué a leer incluso una cifra por encima de los 400º. Todo aquello me parecía una barbaridad. Busqué qué temperatura alcanzaba la mía, pues no tiene para elegir. No llegaba a los 200º y me pareció sensato (gracias, GHD).
  6. Hacerlo antes del tinte. Ella añadió “en cabellos teñidos como el tuyo” y, bueno, no iba a entrar con ella en ese debate, ya que no me tiño. Sólo me puse un baño de color hace tres meses, del que no quedó ni rastro en tres semanas. El caso es que me explicó que el producto altera el color si es teñido. Por lo que es recomendable hacer coincidir su aplicación con la próxima coloración.

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    100 ml. en un bote de 400.

  7. Comprar dos packs, porque tengo mucho pelo y muy largo. Repartiéndolo bien, tuve con uno. Eso sí, el bote es muy grande, como uno de mascarilla, y la cantidad que trae es de vergüenza, como podéis ver en la foto del bote recién abierto.
  8. Lavar el cabello con champús sin sales, ya que estas se llevan la keratina. Recomiendan, claro está, productos de la misma marca o de los que hay en su tienda. Entendí que lo que viene en el pack no las lleva, pero miré el contenido de cada sobrecito y ahí estaban los tan reprobados sulfatos. No me voy a complicar con eso.

Y, ahora sí, os cuento mi experiencia:

El jueves 5 de mayo tenía la tarde tranquilita y decidí lanzarme. El proceso es sencillo, aunque da la inseguridad que provoca cualquier novedad que te hagas si no te gusta cambiar. Para bien o para mal, los resultados son reversibles. Con suerte, ya que me ha salido bien, durará 60 días.

El tratamiento es simple y viene muy bien explicado: lavar con el champú 1, secar completamente (sin necesidad de peinar), aplicar la keratina con una brocha y mucha paciencia, mechón a mechón. Dejar reposar 15 minutos y secar peinando bien. Luego, pasar la plancha (opcional, dependiendo de si lo que quieres es sólo eliminar el encrespamiento o tenerlo más liso). Esperar unos 5-10 minutos para que el cabello se enfríe y lavar con el champú 3 y el acondicionador 4 y  secar como de costumbre. Como ya dije, es sencillo, pero coñazo.

Lo que no me gustó:

  • Habría venido bien una mano amiga. Cuando iba por el paso 2, ya me estaba arrepintiendo de no haber llamado a nadie. El pelo, con la keratina ya aplicada, se había vuelto pesado y difícil de manejar. Separarlo en secciones fue complicado y cepillarlo, un infierno. Sobre todo en las condiciones en las que, como comentaba más arriba, tengo la mano derecha. Se me hizo lento y doloroso. Aunque, por otra parte, pienso que prefiero hacerlo yo, ya que yo controlo mi dolor.
  • Dejé bastante pelo por el camino. IMG_0345No con la plancha, como decían en los foros, sino con el secado porque el pelo estaba gomoso y se enganchaba. Adjunto foto de los cepillos, que estaban limpios antes de empezar.
  • Los cepillos, peines, plancha… todos los utensilios que utilizas quedan sucísimos. Mientras dejaba enfriar el pelo, aproveché para limpiar la plancha y el secador pasando un algodón impregnado en alcohol y dejé los cepillos y peines en remojo con un poquito de amoniaco. Cuando acabé de lavarme el pelo, los enjuagué y sequé bien y ya estaban perfectos. Las superficies donde los había apoyado, también quedaron como con una especie de caspa pegajosa. Para la próxima vez, pondré un cartón.
  • El olor. Cuando llegué a casa, me puse a buscar información sobre la marca en cuestión y observé que mucha gente se quejaba del olor. Personas que no podían identificar el olor con otro, pero que decían que era desagradable y duraba varios lavados. Durante las primeras partes del proceso, no noté nada. El olor desagradable sólo aparece al aplicar la plancha, porque sale mucho vapor y, una de las veces me vino a la cabeza el olor a lentejas pegadas. Como ya lo habían advertido, en todo momento tuve la ventana abierta. Cuando por fin lavé el cabello, volvió a aparecer el olor al aplicar el champú. Y ya desapareció para siempre. No me huele el pelo así. No huele como de costumbre, como es obvio, ya que el champú y acondicionador que usé no son los que suelo usar.

Así pues, tras aplicarlo y, aunque aún no lo he vuelto a lavar después de aquel día, puedo prometer varias cosas:

  1. El pelo se alisa, queda más fino, menos pesado y con muchísimo movimiento. Tanto, que mandé un vídeo emocionada a un grupal de amigas para que vieran cómo hacía algo que antes no podía: moverlo mojado sacudiendo la cabeza sin que se enredara. Desde entonces, Pilar está ansiosa por leer este post. Se lo dedico a ella.
  2. Las puntas NO se sellan. Si tienes las puntas abiertas, lo mejor es cortarlo, aunque con este tratamiento son mucho menos evidentes.
  3. El peinado es mucho más fácil. Tardé menos de 10 minutos en darle forma con el secador. Algo que normalmente me lleva entre 20 minutos y media hora.
  4. El cabello no se encrespa. La prueba de fuego vino al día siguiente: llovió toda la noche. Al salir para trabajar, había mucha humedad y mi pelo ni se inmutó. Es más, a mediodía, a la vuelta, llovía tan fuerte y tan de lado que el paraguas fue inútil y me empapé de arriba a abajo. Sigo teniendo el pelo liso, no lo sequé, no se encrespó, no se onduló. A todo esto sumamos las duchas diarias en las que el pelo a veces se ondula por los laterales y luego, aunque no esté mojado, tengo que usar un poco el secador para poner cada mechón como me gusta. Eso no ha vuelto a pasar.

Y estos han sido los resultados, después de realizar cada uno de los pasos indicados:

Proceso

Tras esta experiencia, recomiendo varias cosas:

  • Pedir ayuda. Si no para el proceso que he descrito como doloroso (tampoco como para llorar, ¿eh? o para dejar de hacerlo) al menos para el último secado-moldeado, cuando ya estamos hartas de todo el proceso.
  • Usar los guantes. Es un engorro, pero es necesario. Y, aunque pone que el producto se aplica de raíz a puntas, yo no quise tocar el cuero cabelludo y, aun así, me picó un poco. La cara también me picaba, aunque no tuve ninguna reacción rara. Tened mucho cuidado con la piel.
  • Cerrar los ojos y aguantar la respiración cuando estéis pasando la plancha por la zona más cercana a la cara, ya que sale mucho vapor y es muy incómodo.
  • Proteger las superficies donde vayáis a apoyar los cepillos. El tratamiento es un poco sucio.

Espero haberos servido de ayuda una vez más. Ya sabéis que contesto a todos los comentarios, cualquier consulta o sugerencia serán bienvenidas. Muchas gracias por pasaros por aquí y disfrutad de pelazo.

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Quedé monísima para ir a dormir.

PD: domingo 8 de abril. He aguantado para no lavarme el pelo hasta hoy. Las lluvias de estos días no lo ha alterado, pero el síndrome premenstrual me lo ensucia. Pude aguantar sin lavarlo hasta hoy mismo. Al aplicar el champú, ¡horror! El olor ha vuelto. No sé si es más intenso o si es el hecho de estar yo más sensible, pero he sentido nauseas. Afortunadamente, según se airea el cabello, va desapareciendo y quedándose el olor del último producto usado. Aún no lo he secado y el desenredado ha sido fácil. Es más, el flequillo se ha puesto solo liso y en su sitio. Si tengo que pasar por el mal trago del olor para conseguir tener el pelo así, lo hago. Son las 12:45 y publico ya este post. Iré informando si hay cambios.


Nunca antes lo había hecho. Abrí un blog heterotemático sin saber yo misma lo que iba a publicar. Jamás he hecho publicidad y, bueno, tampoco ahora lo voy a hacer porque no cobro por recomendar un producto que me va bien.

ImagenSe trata del reparador de puntas de Llongueras. Allá por julio iba en busca de algún milagro para no tener que cortarme el pelo este verano. Me lo había cortado en febrero más de lo que hubiera deseado porque unos ¡6 centímetros! desde las puntas hacia arriba se encrespaba y tenía mal aspecto. Tampoco aquella vez hacía mucho tiempo que me lo había cortado y no quería volver a hacerlo, me apetece llevarlo largo una temporada.

Siempre he tenido el pelo seco (mixto durante la adolescencia). Incluso recuerdo a mi madre en busca de productos suavizantes y potingues caseros para poder desenredarme el pelo cuando era pequeña y conseguir que brillara un poquito.

Pasé por una perfumería y pregunté por varios productos que tenían buena pinta. Una de las depedientas me dijo que ella misma utilizaba este con el que me quedé, alegando aplicarlo en el cabello de toda su familia: principalmente ella, con el pelo recio indomable recogido en coleta cuyo coletero no le dará más de dos vueltas y su pequeña de dos años a la que, de dormir bocarriba en el carrito, se le encrespaba el pelo por la parte de atrás.

Me lo llevé.

ImagenDesde la primera aplicación ya noté que el pelo se suavizaba, que las puntas no se enredaban y que ya no tenía ese aspecto seco tan habitual en verano. Supuse que al aplicarlo después de cada lavado (e incluso algunos días sin haberme lavado el pelo, sólo para ayudarme a peinarlo) se gastaría rápidamente, pero su fórmula en gel hace que necesites muy poco en cada aplicación. Quien me conoce ya sabe que tengo una melena abundante y de cabello grueso, sin embargo sólo necesito unas 3 ó 4 gotas o pulsaciones del dosificador para aplicarlo con el pelo húmedo (tras haberlo secado sólo con la toalla) o 1 ó 2 si es sólo para peinarme. Con esto, utilizándolo un mínimo de 3 veces por semana desde mediados de julio, aún no he gastado ni 3/4 del bote. Y, a diferencia de los aceites, no se queda nada en las manos.

Como me va bien y normalmente descatalogan los productos de los que me enamoro (100% verídico y os puedo dar ejemplos), voy mirando por los diferentes comercios por los que paso para saber dónde más puedo adquirirlo. Así, también he visto la diferencia de precio entre unos sitios y otros. Yo lo he encontrado en varias perfumerías, incluída en la que me lo compré, por menos de 9€ y en El Corte Inglés lo venden por casi 13€. Que os aseguro que están bien gastados, pero no lo hagáis tontamente, habiendo sitios donde lo venden por 4€ menos.

Espero que os sirva mi recomendación, ya me contaréis. Eso sí, espero no tener que convertir mi blog en uno de belleza, que para eso ya está Noemí con sus consejos para todo.



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