En este camino no se encuentran arrieritos.

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Lo sé, me he hecho de rogar… pero no voy a poner excusas, mejor escribo la receta.

Cocino poco, pero blablabla… esto ya os lo sabéis.

Hace apenas dos meses, tuve visita. Me da pereza cocinar para mí. Lo hago, me doy mis caprichitos, exploro… pero no lo suficiente. Me motiva hacerlo para alguien más. Aquel fin de semana iba a ser perfecto en ese sentido (como lo fue en todos los demás). Soy cocinera de horno, con la suerte de que mi chico lo es de cacerolas, ¡no podemos ser más afines! Pero considero un gasto ¿innecesario? preparar platos elaborados para mí, aparte de que no dispongo del tiempo que requieren.

Llegué fácilmente, no sé cómo a una tarta de Donettes, que podéis ver aquí. Así, aparte de ser justa con la creadora, os doy la oportunidad de elegir la receta que más se adapte a vuestros gustos.

En casa somos poco amigos del sabor a lácteo. Nos gusta, entre otras cosas, que los dulces sean dulces y que la fruta sea fruta, sin mezclas. Así que, el hecho de que llevara cuajada, ya me hizo replantearme si la hacía o no. No había utilizado gelatina antes, pero arriesgué y la utilicé como sustituta de la cuajada para darle consistencia a mi tarta. La primera vez respeté la presencia del queso crema; la segunda, la sustituí por la misma cantidad divida en (más) nata y (más) leche. La vez que eché queso, me bastó con dos láminas de gelatina; la vez que me pudo el dulce, necesité tres.

Ya que mi blog no es de cocina, ni yo soy muy cocinillas, también varié los utensilios. Os cuento el proceso. Los ingredientes son los del blog que he enlazado con la variedad que elijáis de las que he puesto arriba.

No cubrí el molde con nada. Utilicé uno de cristal sin papel de ningún tipo y sin engrasar. No desmoldé, saqué los porciones de ahí mismo. Todo fue bien.

En primer lugar, cubrí el fondo del molde con donettes (yo necesité 19 en total) y piqué el resto con un cuchillo (no tengo picadora, pero sí mucha paciencia) y, después, con una batidora. cats

La receta no puede ser más fácil y cómoda, ya que el siguiente paso es mezclar todos los ingredientes (excepto los donettes que hemos puesto en el molde) a fuego medio en un cazo sin parar de remover hasta que empiece a hervir. Es aquí cuando se derrite el chocolate y nos viene ese olorcillo que nos recuerda que estamos vivos. IMG_0427 Por último, hay que dejar que la crema enfríe. De no ser así, derretirá los donettes, ya que va vertida encima de estos. Además, si no enfría, no espesa y, si no espesa, puede que los donettes salgan a flote y esa no es la idea. Claro que, si esto pasa (admito que me pasó la segunda vez por ansia viva), podemos añadir una cobertura de chocolate a nuestro gusto para taparlos. Pero os aseguro que es mucho mejor hacerlo bien y con cuidado para que de verdad sepa a lo que queremos que sepa. Una vez vertida la crema, llegó la hora de decorar con gracia. Yo encontré un montón de ofertas navideñas, que son navideñas porque lo ponen en la etiqueta, pero que las pienso utilizar en cualquier época del año. Yo, particularmente, decoré con esta gracia:

IMG_0436Espero que os guste, os animéis a hacerla y me contéis con qué variedad os habéis animado. Tarta corte


La fama de que no soy buena en la cocina, me la he dado yo sola. Aquellos que han probado mis platos, me quieren quitar esa idea de la cabeza. No soy mala en la cocina porque cocine mal, soy mala en la cocina porque no tengo actitud de cocinera. Yo soy de las que no tienen paciencia para mirar durante un minuto la leche del cazo y se me derrama día sí y día también. Vivo sola y tengo poco tiempo, siendo estas mis excusas para buscar la trampa, las estrategias que me permitan alimentarme bien sin tener que pasar mucho tiempo cocinando. En invierno es cuando yo acuso la falta de energía que a los demás os viene después, y que está más que estudiada y asumida con un término precioso:  astenia primaveral. En mi caso, lo sufro antes, bien sea por la escasa cantidad de hierro en mi organismo, o por la alergia al ciprés de la que os hablaba en el post anterior. Soy una persona activa: trabajo, viajo, hago deporte, soy creativa, me hierve la cabeza si me quedo quieta… y no me gusta verme limitada.Es por eso que me puse al día de las propiedades de la avena y la quise ir incorporando a mi dieta. Empecé mal. Mal para ser yo, ya que últimamente prefiero los desayunos salados y que la fruta me gusta tal cual viene del árbol, sin añadirle nada, sin añadirla a nada. Merche, compañera de la carrera de esas con las que gusta seguir en contacto, me recomendó las gachas de avena (porridge). La verdad es que en sus fotos de instagram dan ganas de darse un baño en ellas. Las probé sin éxito. No sé si me equivoqué en la receta, en el método, en los ingredientes… pero conmigo no funcionó. Eso sí, el efecto saciante es increíble. Aunque en mi caso no es para adelgazar, sí que hay mañanas en las que no tengo hueco para tomar algo y pasan 5 horas hasta la siguiente comida y, el día que las probé, le hicieron un gran favor a mi estómago, aunque no a mi paladar. He estado investigando, leyendo recetas de galletas y tortitas para aprovechar la avena de alguna manera, hasta que por fin he dado con una fórmula, quedándome con cosas de varias recetas e inventando la mía. Eimage(6)n la mayoría de comentarios en las recetas, la gente se queja de que salen demasiadas, ya que no se indica cuántas van a salir. Reduciendo las cantidades de todo, he conseguido dar con la medida perfecta para mí sola. Ya que, insisto, no es para dieta, me he negado a separar yemas de claras y los huevos (dos) han ido enteros – la próxima vez, utilizaré sólo un huevo, ya lo hice con los crèpes y no se nota la diferencia – . He añadido 100ml. de leche, un puñado de copos de avena, medio plátano (le pondré uno a la próxima), una cucharada de queso crema y un sobre de stevia (por el capricho de investigar). Al pasarlo todo por la batidora ha quedado reducido a poco más de 200 ml., para que os hagáis una idea. La primera tortita ha ido a la basura. Se supone que es buena costumbre, aunque yo me niego, pero ha sido necesario, porque tenía la textura de una tortilla francesa. Supongo que me he quedado corta de avena, image(4)pero ya que estoy en periodo de pruebas, he preferido añadir a la masa una cucharada de harina, por estar más familiarizada con ella. Así lo he solucionado. He pasado una servilleta empapada con un poquito de aceite por la sartén y el hecho de no tener paciencia me ha dado la clave: a fuego lento no se hacen nunca. El olor de las tortitas haciéndose, me ha hecho entender que no necesitan ningún tipo de acompañamiento, tampoco soy muy fan del sirope… aunque aprenderé a hacero para cuando tenga visitas. Ser capaz de improvisar una receta, me ha hecho muy feliz. Las tortitas de avena han hecho las delicias de mi desayuno de hoy. ¿Os animáis a hacerlas? image(5)


2013-01-07 23.40.20A menudo preparo galletas para gente a la que quiero.

Aunque no me gusta cocinar, la respotería sí que me fascina. Soy muy amiga de hornear. Realmente no lo hago por golosa, ya que “yo soy más de salado”, pero siempre me gusta tener detalles con las visitas o llevar el postre cuando me invitan a cenar. Lo que más he hecho ha sido la tarta de tres chocolates, algunas tartaletas, bizcochos y brownies. Pero sin duda, lo que más gusta hacer y comer, son galletas. Me aficioné a hacer galletas con una receta muy sencilla que encontré por ahí y que he ido modificando con el tiempo.

Si bien ya os conté que tengo mis propias medidas de tiempo, también lo tengo para la cocina. Así pues, explicaré la receta con los ingredientes y las cantidades que yo le pongo, pues la experiencia me ha dicho que son esas y no las que vienen escritas en la receta original.

0402201117862013-01-07 22.24.50Para preparar estas deliciosas galletas necesitamos:

– Unas 3 cucharadas soperas de azúcar moreno fino (poco más de 100 g.)

– 2 cucharadas soperas de mantequilla (aproximadamente la misma cantidad que de azúcar)

– 1 huevo.

– Tanta harina como admita la masa (lo de 200 g. es tan mentira como decir que hemos leído y aceptado las condiciones de uso de cualquier cosa).

– Una pizca de sal (que siempre se me olvida y no pasa nada).

– Trocitos de chocolate blanco.

– Nueces.

2013-01-07 22.12.33He puesto los ingredientes en el orden en el que se van agregando. Así, haremos una crema con la mantequilla y el azúcar. Agregaremos el huevo batido poco a poco. Yo lo hago en tres veces mezclándolo muy bien en cada añadi… ¿ein? en cada agregación. Acto seguido añadimos toda la harina tamizada. Las primeras veces las hice con las cantidades recomendadas y, al ser poca harina, la masa era muy difícil de manejar y las galletas quedaban caramelizadas e imposibles de morder. Así que le añado tanta como admita la masa y la manejo con las manos (limpísimas) porque es mucho más fácil. A continuación, añadimos los trocitos de chocolate blanco y las nueces troceadas.¡La sal! ¡La sal! Mejor añadidla con la harina. O nunca, ¿para qué?

040220111790Vamos repartiendo la masa en bolitas aplastadas sobre una bandeja de horno ya engrasada con mantequilla dejando espacio entre una y otra porque van a crecer casi el doble de su tamaño cuando se hagan. El horno, precalentado, lo ponemos a temperatura media y dejamos las galletas unos 25 minutos, mirando que no se tuesten. Quedan doradas, dando la impresión de crudas, pero siempre van a estar más hechas de lo que pensamos. Estas galletas siempre quedan duritas, pero si nos pasamos dorándolas, 2013-01-08 00.48.08nos romperán los dientes y tampoco es plan. Una vez hechas, las dejamos enfriar sobre una rejilla metálica y, ¡a gozar!

Aunque varío las cantidades, la temperatura y el tiempo de cocción, los ingredientes sí son de la receta original. A veces las hago sin nueces, sólo con el chocolate. Otras veces he probado con chocolate con leche o con chocolate negro. Para mi gusto, la mejor elección es siempre el negro o el blanco. También podéis hacerlas del tamaño que queráis, aunque yo las prefiero de unos 3-4 cm de diámetro. Todas las fotos son de mis experimentos con diferentes ingredientes y tamaños. Realmente creo que es una receta que admite todo, así que, probad a hacerlas, echadle imaginación y contadme cómo os han salido.
Encantada de recibir y contestar vuestros comentarios, preguntas o sugerencias.



Jordi Bachero

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