En este camino no se encuentran arrieritos.

Archivo de la categoría: Canciones

Nunca me sobra un concierto, podría incluso no gustarme el artista, que me gustará ir al concierto. Desde muy joven siempre quise ver a “Jarabe de Palo” en directo. Hace unos años, los tuve a 2 kilómetros de casa dando un concierto gratis. ¿Por qué no fui? Porque otra persona tenía otros planes para mí y yo era de esas que lo creían todo eterno. Nada lo era, y mucho menos aquello por lo que cedí.

A Pau Donés le llegó el éxito a los 30. No sé si es tarde – ni sé qué es “tarde” -, hay profesiones para las que parece que hay caducidad o edad mínima para empezar. Desde luego, no era tarde para él, ni tampoco era pronto para mí, que tenía unos 10 años por entonces. Su música es una de esas cosas que hacían lazos entre mi hermano y yo. En la búsqueda de nuestra identidad, era más difícil encontrar algo que nos uniera y, la música, en ocasiones, era el mejor vínculo.

Pero se puso de moda decir que de este grupo todo suena igual. Esto me lo ha dicho incluso gente que escucha a Fito. Se llama “sello”, amigos, y todos los cantantes lo tienen. Y ocurrió porque Pau y su banda demostraron que no serían un one-hit wonder y siguieron haciendo música para quienes supiéramos disfrutar de ella. He seguido su pista todos estos años y, en ese “escucharlos en silencio”, llegó el día en que me dijeron que esto se acababa… Y desde entonces me pongo en bucle “50 Palos”.

Mi pareja y yo solemos ir a conciertos de todo tipo. Nos hemos permitido el lujo de ver a “AC/DC” y “Guns N’ Roses” y hemos hecho la broma recurrente de que puede que sea el último concierto. Es muy fácil decirlo de un pollavieja (el término es goloso, Michelle), pero puede que sea el último concierto porque seamos nosotros los que ya no estemos aquí para el próximo.

He querido contar todo esto antes de llegar a lo que de verdad me inspiró para venir aquí y es justo eso, el último disco, que incluye versiones de 21 de sus canciones más conocidas y 1 tema inédito. Puedes pensar, escuchando el tema inédito, que Pau se está despidiendo. Él dice que es un canto a la vida pero, ¿no parece más un canto al fin de la misma? Veamos:

50 años y un cáncer (bueno, dos, pero uno es fruto del anterior). 50 años y un día te dicen: “te quedan menos de 5”. Y tú escuchas esa frase con letra de médico y piensas con letra de médico: “¿qué se hace ahora?”. O lo que sea que piensen quienes se encuentren con eso… Lo que sea que pensaran mi abuela, mi suegro, la prima Ángeles, el padre de Isa, el bueno de Juan… porque un día llega alguien que te sabe decir, con más o menos certeza, que tu vida se acaba. La única diferencia, a simple vista, con la vida de los demás, es que tú sabes cuándo. Y esto es lo que me ha hecho plantearme si él habla de él o de mí, de nosotros, en su canción. Si cuando pide un abrazo, que puede que sea el último, es el último porque se va él o porque te vas tú. Lo básico es pensar que es él el que se marcha, porque es él el que lleva la bomba de relojería que un día estallará. Pero yo no me quedo aquí. Y quién sabe si no me voy antes. O te vas tú.

“Ahora que sólo el ahora es lo único que tengo”, como si antes tuvieras algo más. De nuevo, yo creo que tengo un “después” y todos mis proyectos van en esa dirección; Pau sabe que sólo tiene un ahora. Yo no lo sé. Yo no lo vivo. ¿Y tú?

¿Qué haríamos si supiéramos cuándo vamos a morir? Hace unas semanas planteábamos esta pregunta en unas clases de inglés (ya… ¡yo qué sé!) y nadie quería saber la fecha de su muerte, en caso de que se pudiera saber de alguna manera. Ninguno de los que estábamos allí, ni siquiera los que propusimos esa reflexión, supimos responder con la cabeza fría. Yo, en particular, no sabría qué hacer con ese dato. Y es que el plazo viene de la mano de una dolencia que no sabes si los años o los meses que te quedan van a ser realmente de vida o de padecimiento (las veces que lo he visto, no se le podía llamar “de vida”). Pero, ¿y si viniera sin achaques? ¿Y si tuviéramos la posibilidad de conocer el momento de nuestra muerte, de prepararnos para ella? ¿Viviríamos de manera diferente? ¿Seríamos mejores si fuéramos realmente conscientes de que un día dejamos de estar? ¿Seríamos consecuentes sabiendo que esa persona que tenemos cerca también se marchará algún día? ¿Nos preocuparíamos por dejar una huella más bonita que la que dejamos? ¿Nos comportaríamos de manera más afable?

Pau, desde su experiencia, me está haciendo ver que esto se acaba. Lleva años diciéndomelo, antes incluso de que la fiera le mordiera las entrañas. Lo he visto ahora, pero no lo entiendo. Lo veo, pero no lo asimilo. No sé vivir el ahora. No lo digiero.

Si hubiera sabido vivir el ahora, habría ido a aquel concierto al lado de casa. Habría abandonado creencias e ideales mucho antes y me habría aferrado a otras que me hacen más feliz. Todo tiene su momento, pero a veces ese momento no llega. A veces hay que forzarlo. Por eso, hoy los veo en concierto a 400 kms de casa y por eso no los vi cuando estaban gratis y al lado. Gracias, Pau.

 

 

 

Anuncios

¡Nos la han vuelto a colar!

Por un lado, a una generación que baila reggaetón y no se preocupa por las letras machistas, vulgares y retrógadas que suelen acompañar a este género musical, sino que que está más enfocada a mover el cuerpo al ritmo de los tamborazos y a hacer bien el perreo que a analizar el mensaje implícito aunque acompañen sus bailes con la mímica que, al menos a mí, me deja claro que algo de lo que está pasando sí que lo saben. Q-0rEPor otro, a los que ya bailamos Abanibí, Aserejé y Sarandonga sin cuestionarnos si aquello significaba algo en realidad. ¿Nos vamos a poner a buscar lo que es Picky? Yo sí, no sólo porque sé inglés, sino porque el resto de la letra, ya en castellano, me hizo darle el significado exacto y no pensar que sólo estaban haciendo un estribillo pegadizo como ya nos pasó con Cidinho & Doca (La Tropa Élite) con su Parapapapapapapa (siento deciros que lo que bailamos con esta canción no era otra cosa que sonidos bélicos).

De alguna manera, y por hacerlo encajar con el estribillo original, lo que está diciendo con lo de “es tan picky, picky, picky, picky, picky” es que “ella es una tiquismiquis”. ¿Qué pasa con ella? Veamos.

Le digo hola y ella me dice goodbye
Le digo nena como tú ya no hay
Dice que tiene novio pero yo no le creo
Y es que se complica cada vez que la veo eh oh

Ella ya te lo ha dicho, Joey, creas o no que tiene novio, el hecho de que no lo tenga no te hace a ti candidato ni para bailar ni para acercarte a hablar si ella ya ha tomado una decisión.

Suena la musica
Y lo que yo quiero
Es bailar contigo nena pero yo no puedo
No puedo
Me dice “yo no quiero”

Y aun diciéndole claro que ella no quiere, él sigue insistiendo porque todavía hay garrulos que piensan que cuando una mujer dice “no”, significa que le insistas y, entonces, ella tiene un problema, porque tú interpretas que se muere por tus huesos pero le gusta hacerse de rogar. Así pues, vamos a hacer entender lo que resume la actitud enfermiza de esta canción en tan sólo un estribillo:

Pero se complica yo no entiendo porque es tan

Picky picky picky picky picky
Demasiado picky picky picky picky picky
Si yo le salgo por la izquierda
Se va pa’ la derecha
No sé lo que le pasa
Conmigo ella no quiere bailar 

Ahí, admitámoslo, “conmigo ella no quiere bailar” reconoce que él lo sabe, aunque no hace más sana su actitud, ya que sigue pensando que ella es una quisquillosa. No tiene que pasarle nada en particular ni nada personal: ella no quiere bailar contigo. Déjala en paz.

Ella me gusta pero nunca me hace caso
Ella me mira como si fuera un payaso
Y aunque lo intente al final no tiene caso
Dime qué paso, cuál es tu rechazo

Te lo dijo ya: tiene novio. Sea o no cierto, lo claro es que no quiere contigo y no puede mirarte de otra forma que no sea “como si fuera un payaso” si tú mismo no te estás haciendo respetar saliéndole por la izquierda y por la derecha cuando ya te dijo que NO. La mala interpretación del refranero popular ha hecho mucho daño en frases como “el que la sigue, la consigue” si la aplicamos a una mujer. Aplícalo a una victoria, a una carrera profesional o a una meta personal, pero no a una persona porque, más bien, “el que la sigue, la agobia”.

Why
Me ignoras y te das la vuelta sin siquiera hablarme
Tell me why
Pero dime cómo hacer
Para convencerla a usted
Si yo quería hablarle
Saludarle
Conocerla bien
Yo quería decirle
Que me encanta

img_jferrusv_20160208-125947_imagenes_lv_otras_fuentes_picky_picky_joey_montana_imagen-kXrH-U3019974345320dD-992x558@LaVanguardia-WebEl problema, Joey, es que ella sí sabe ya que te gusta, pero tú no asumes que tú a ella no. Y claro, todo esto se acompaña con un baile pegadizo con cantante y bailarinas que juegan a ser deseables y deseados con poses, posturitas y caidita de pestañas. ¿¡Cómo me va a rechazar alguien!? ¿En qué cabeza cabe que Mari Picky no quiera bailar conmigo? ¡Si soy la puta hostia! ¿Cómo no va a querer que nos conozcamos? A las tías no hay quien las entienda. ¿Es ese el mensaje, Joey? Porque de nuevo y repitiéndolo dos veces cada vez, aquí vuelve el estribillo:

Pero se complica yo no entiendo porque es tan

Picky picky picky picky picky
Demasiado picky picky picky picky picky
Si yo le salgo por la izquierda
Se va pa’ la derecha
No sé lo que le pasa
Conmigo ella no quiere bailar

Me la juego, sé que me la juego con estos comentarios, y asumo mi papel de picky picky picky picky picky si, donde los demás ven una canción pegadiza, yo veo un canto a una agresión, al acoso socialmente aceptado porque somos capaces de hacerle hasta una coreografía y bailarla alegremente. Pero no pasa nada – ironic mode on – , hay mucha gente que sigue pensando que Every breath you take, de The Police es una bonita canción de amor. ¿No es aterrador? ¿Y no lo es, también, que yo escriba esto pensando más en los comentarios que pueda tener en contra que en los que pueda tener a favor? Asumo cualquier controversia, no lo habría publicado si no. El objetivo de mis Desglosando no es más que el de que intentemos ser conscientes de si al taconear en un baile no estamos pisoteando nuestros propios valores morales. No es que yo sea picky, es que las canciones con esta temática son annoying. 


     Poco tengo que explicar de mis “desglosandos”, pues la mayoría ya conocéis de qué va esto.

     Empecé con Malú, definiéndola como nueva coplera mártir; seguí con Rozalen y el borrón en su canción; y hablé con Luz (y lo sabe y le gustó) de por qué no vuelve el amor.

Hoy tarareo y desgloso dos canciones de Dani Martín.

Dani Martín me ha dado siempre un poco igual (esto es algo que un colega, fan incondicional, lleva muy mal). No le sigo ni a él ni a su música, pero tampoco me molestan. Es más, me da ternura… le cae bien a mi madre y una madre no se equivoca en esas cosas. Uno de sus discos con “El Canto del Loco” llegó, no recuerdo cómo, a mi MP3 y alguna escucha se llevó. Conozco varios temas tanto de ECDL como de él en solitario porque me los ha dado la radio.

Conduzco y, cuando lo hago, escucho la radio. Me gusta la sorpresa y a veces hasta el “hisssssss” de cuando no llega la frecuencia. La radio, entre otras cosas, es la que me da canciones para desglosar. Me resulta más fácil hacerlo con las canciones que no elijo escuchar. Me buscan ellas a mí.

Hace unos años, en no sé qué programa de no sé qué emisora, escuché un concurso en el que el locutor ponía una canción y le hacía una pregunta sobre la misma al oyente que estaba al teléfono. Sonó Contigo, de Dani Martín.

Sólo quiero vivir contigo,
Sólo quiero bailar contigo,
Sólo quiero estar contigo,
Quiero ser lo que nunca he sido.
Sólo quiero soñar contigo,
Sólo voy a cantar contigo,
Lo voy a hacer todo contigo,
Ya ves, sé lo que me digo.

     Yo la iba cantando mientras sonaba y no se me ocurría en qué reparar. La pregunta en cuestión fue: “¿cuántas veces ha dicho “contigo”? Con mi carcajada no pude oír bien el titubeo a modo de respuesta de la pobre muchacha que había llamado. Si sólo en el estribillo ya se dice 6 veces y, cumpliendo su función de estribillo, se repite, tenemos un mínimo de 12, sumando unos 6 en la primera estrofa y 4 en la segunda… hacen un total de blablabla, ¿para qué me voy a enrollar?

     El verano pasado pillé un tema empezado y enseguida reconocí de quién era. ¿Por la voz? Sí, y por algo más:

Y tan bonita es,
Que a veces se despista,
Y yo me dejo ser,
Y tan bonita es…
Es vida lo que me das,
Vida tu caminar,
Vida que arrampla,
Cobarde que lucha,
Que sueña que perderás.
Vida que vuelve a dar,
Vida que sola estas,
Vida repleta de gente
Que nace, que vive,
Que viene y va.

     En este caso, no era para un concurso, pero se me ocurrió que se podría preguntar por las veces que dice “bonita” o “vida”, en esta canción. ¿Que cómo se llama? Clarísimo:

Qué bonita la vida

     Hasta hoy no había hecho un “desglosando” de dos canciones a la vez. Ha sido fácil. Igual de fácil que podría resultarle a Dani Martín componer unas sevillanas.


Yo, que soy una llorona de carretera, sobre todo si voy en transporte público, encuentro la lágrima más fácil cuando en la radio repiten una y otra vez canciones como la de Luz Casal que comento a continuación. Casi a cada verso se me ocurre una réplica, eso sí, cuando ya piso tierra firme, que sobre ruedas todo son lágrimas y pensamientos del tipo: ¡Qué vida más perra!

farewell_my_friend________by_tinjosh-d2yvvxb

Clasifico esta canción tanto en amor como en desamor, pero como en las canciones suele ser un amor oscuro, voy a hablar con Luz:

Más que un viaje al fondo del mar
o a un desierto rosado dibujado en la inmensidad
Busco una luz al final
de este túnel tan largo, tan amargo como real

     Bien, Luz, para resolver un problema, es imprescindible localizar al mismo. Hay un túnel, ¡enhorabuena! De los túneles se sale. De hecho, si no hubiera luz al final, probablemente fuera un pozo.


Que no, que no puede ser, que no debo perder el tren

     En estrofas así siento que me pierdo. Me parece como si estuvieran compuestas de oraciones escogidas al azar. Debe haber un saco grande en el que una mano inocente saca frases que parecen de canción. Y así se compone. Pero en este caso es sólo una de muchas y quien la puso ahí lo hizo por algo. Continuamos.


Por qué no vuelves amor a colgarte de mi brazo
a decirme muy despacio mi nombre a pleno pulmón
Por qué no intentamos hoy acomodar nuestros pasos
y aprovechar este marzo que luce en cada rincón
Por qué no vuelves amor
Por qué no vuelves por fin a mi

     Luz, hay un amor que es mejor que no vuelva. A mi modo de ver las cosas, ese amor puede ser simplemente el amor que se ha ido. El hecho de que se vaya lo dice todo. No podemos forzar las cosas, no podemos forjar amores que sólo existen para una persona. El amor es cosa de dos. Por eso no vuelve. No quiere. Vendrá un amor, que no hará que signifique que el amor ha vuelto. Será otro diferente, con la cara más limpia.


Tengo en mi mano la solución
para esos errores cometidos sin ton ni son
Pues la farmacia de mi corazón
tiene varios remedios para hacernos sentir mejor
Que si, de nuevo elegí, lo que hace un tiempo conocí

     Que no, Luz, que segundas partes nunca fueron buenas. Las soluciones a antiguos errores se pueden aplicar siempre para no volverlos a cometer. Experiencia de la que se beneficiarán nuevos allegados. Pero cuando el daño ya está hecho, hay poco que reparar. Siempre se notarán las grietas de la porcelana que rompimos e intentamos recomponer. Además, existe el riesgo de caer en el reproche, como víctima o como verdugo.


Por qué no vuelves amor a rozarme con tus labios
a quemar nuestro pasado como un engaño al reloj
Por qué dijimos adiós cuando todo era más fácil
Cuando no había nadie que frenase nuestra unión
Por qué dijimos adiós
Por qué no vuelves amor

     Porque quizás no es el momento ni eres la persona que creía o simplemente no estaba para ti ese amor. Además, si fue un amor maltratado, el amor no vuelve. Vuelven los perros cuando tienen hambre, pero a un amor así le falta sustento y no es una circunstancia reciente. Si fue un amor maltratador, mejor que no vuelva. Deberías haberte ido tú antes.


Aquellos paisajes evocados por ti, por mí
A las buenas noches que te di

Las seguirás dando, las buenas noches las puedes crear tú.


Por qué no vuelves amor
Por qué es tan fuerte mi amor
Por qué no vuelves amor a colgarte de mi brazo
a decirme muy despacio mi nombre a pleno pulmón
Por qué dijimos adiós cuando todo era más fácil
Cuando no había nadie que frenase nuestra unión
Por qué dijimos adiós
Por qué no vuelves por fin a mi

Ya te lo he dicho, Luz.


Hace unos meses escuchaba un tema nuevo en la radio de camino a casa de Fany.  Cuando llegué, le comenté que me había gustado una tía que cantaba “te quiero con tu mierda”, pero no sabía quién era.

2584955-728015-musical-instruments-guitars-and-violin-black-and-white-abstract-vector-illustration-string-instruments-and-music-notesLa reacción escuchándola fue muy cambiante. Al principio fue de “me gusta esta voz”. De hecho, me recordó a la única chica de uno de esos programas de “talento” que consiguió que continuara siendo fiel al programa cada semana hasta que se fue. Estaba convencida de que era Laia, de la primera edición de El Número 1. Me gustan esas voces que parecen de amanecida. Me gusta que parezca que no hay esfuerzo al cantar, pero a la vez se note el trabajazo y la fuerza que hay detrás de todo eso. Todo esto sin saber yo de música…

Encontré en Rozalen a alguien que decía las cosas de manera diferente.

Que no es tu signo positivo el que invierte en conflictivo las cosas del querer…

Pero más adelante diría:

                Y si tengo que gritarte lo que siento: te digo que te quiero con tu suerte, con tu mierda, con pasado, con presente, con o sin enfermedad.

ImagenNo es que me escandalice la palabra mierda en ningún contexto. Es que de pronto sentí como que se ensuciaba la canción. Es como un brochazo mal dado en Las Meninas de Velázquez. Es el trozo de suelo que desde lejos se ve que se quedó sin fregar. No pasa nada, todo lo demás es bueno, pero es que hay un borrón. Hay una mierda en mitad del paseo marítimo y encima la tengo que pisar. Me han servido mi pastel favorito, pero venía con una cucaracha.

Claro que, eso es una minuciosidad si lo comparamos con que en 1990 Juan Luis Guerra triunfó con una canción cuyo título ya es vomitivo: La Bilirrubina. Un tema bailable al ritmo de merengue. Una canción de amor que incluye palabras como catéter e insulina y que todos seguimos bailando sonrientes en bodas, bautizos y comuniones. ¡Menuda mezcla! Gente de fiesta que baila y canta las palabras de alguien que cuenta su pena del otro día en la enfermería.

Conste que yo no estoy diciendo que eso esté ni bien ni mal. No voy a criticar algo si yo no soy capaz de hacerlo mejor. Sólo expongo las sensaciones que me provocó.

También es cierto que mucho más criticables son los temas sexistas por antonomasia del reggaetón. Pero es que del reggaetón no espero nada. Sin embargo, de los primeros acordes y las primeras letras de Comiéndote a Besos de Rozalen, esperaba que fueran parte de mi canción de 2013. Y no lo ha sido.


Ya os lo adelanté en twitter: en este post le haré la autopsia a una canción. Tengo la idea de desglosar trozos de canciones de vez en cuando y comentarlas. Crearé la categoría “canciones”, porque creo que no es justo llamarlo “música”. ¿Por qué digo que les hago la “autopsia”? Porque para mí son canciones muertas: ni tienen vida, ni hablan de ella.

La primera que he elegido la canta Malú. Sospecho que haré un buen repaso de varias canciones de la misma cantante (que no de la misma autora).

A Malú podríamos clasificarla en la generación que bien define mi (mucho más que) querido Arturo como “nuevas copleras”. Un tema de conversación recurrente del que hablamos hasta la saciedad. El peligrosísimo canto a la pena, con melodías pegadizas que a veces hasta son bailables y acabamos bailando cosas terribles porque no nos han enseñado a pensar sobre qué estamos zapateando.

La canción que he escogido se titula “Ahora tú”. Malú vive atormentada en la gran mayoría de sus canciones. Da la mismísima imagen de (de nuevo Artu) “la virgen mártir”. Yo misma, junto con mis amigas de la adolescencia, cantaba a voz en grito la canción “Duele” cuando tenía 15 años. Hay quien dice que con “Cambiarás” aprendí a cantar (si es que alguna vez supe). Por entonces, aunque me centraba más en cantarlas sin pensar demasiado, ya le daba vueltas a las letras de las canciones e intentaba ver más allá de lo que decían o, a veces, simplemente con lo que decían ya era suficiente como para echarse las manos a la cabeza.

En esta ocasión, la frase que me ha escandalizado es, curiosamente, la más melódica de toda la canción. Entra suavecita, han sabido cómo hacer que se cante con una sonrisa, cuando lo que estás diciendo es:

Dicen que se sabe si un amor es verdadero,
cuando duele tanto como dientes en el alma.

¿Estamos diciendo que el amor es amor únicamente si nos hace sufrir? ¿Tengo que entender que, de todas mis relaciones, quien más me quiso fue aquel que, cuando algo no le cuadraba, me agarraba fuerte los brazos y me hablaba pegando su frente a la mía? ¿Fue mi relación más tormentosa realmente la más verdadera? No, no y no.

Pero claro, todo viene del muy conocido “quien bien te quiere te hará llorar”. Me niego a admitir que eso sea así. Estoy de acuerdo en que estamos más expuestos a que nuestra pareja, con quien más tiempo pasamos y quien más nos conoce, para bien y para mal, es quien más daño nos puede hacer inconscientemente. Lo cual no significa que para amar de verdad hay que buscar ese dolor en la otra persona, ni que la persona que más lágrimas nos provoque es la que más nos quiere.

ImagenAsí que tampoco sería cierta la famosa frase de la película “Love Story”: Amar significa no tener que decir nunca lo siento (Love means never having to say you’re sorry). ¿Habrá otra persona en el mundo con quien más nos debamos disculpar, que aquella a la que amamos?

Continúo con la canción. La letra está compuesta por una primera estrofa de cuatro versos, y un puente de otros cuatro, cuyo principio se corresponde con la frase que acabo de comentar. Después viene el estribillo, para luego repetir el puente con la frase arriba mencionada y hacer una secuencia de puente-estribillo-puente-estribillo y acabar con la frasaza.

El tema de la canción está claro cuál es. Define un amor tormentoso, que ella nunca antes había conocido, pero que al conocer a esta persona ha descubierto que es el de verdad. El estribillo remata con otra frase digna de escándalo:

Ahora tú,
llegaste a mí, oh, no,
sin previo aviso, sin un permiso, como si nada.

A mí eso me suena a delito y, en mis vagos conocimientos sobre leyes, se me ocurren dos. A lo mejor es que ya me he ido muy al drama al que, por otra parte, invita la letra de la canción. También puede ser que lo que esté expresando es que es un amor que ella no se esperaba, pero para mí, dice mucho más que eso dado el preludio con el que anticipa todo.

Y esto lo cantan niñas, como yo lo hice en su día y puede que alguna lo cante convencida de que si lo dice Malú, si está permitido, si lo ponen en la radio hasta el hartazgo, es porque lo que se dice es cierto. Y lo pondrán en las redes sociales adornado con corazones y sonrisas. Lo compartirán, lo dedicarán el día de los enamorados y hasta puede que lo bailen agarradas al chico que les jode la vida porque las ama de verdad.



Juan Maggiani

Blog de expresión escrita

El Destrio

Donde termina todo lo que no tiro a la papelera.

Jordi Bachero

En este camino no se encuentran arrieritos.

jftorres

En este camino no se encuentran arrieritos.

Harto de tanta porfía…

En este camino no se encuentran arrieritos.

La estantería de Núria - Reseñas de libros

¿De qué hablo aquí? Novelas. Cómic. Álbum ilustrado. Ensayo. Y, en general, cualquier texto que pase por mis manos.

Diccineario

Cine y palabras

Zarathustra Callao

Se me amontonan las palabras.

TODOPODEROSO

Sólo soy un humilde puto amo

LA CASA ENCENDIDA

En este camino no se encuentran arrieritos.

Mi senda

En este camino no se encuentran arrieritos.

La mirada volátil

"Lo único que nos tapará la boca serán los besos"