A Mariló García le dieron un título y se tuvo que inventar el contenido, si no, no me explico que escribiera un artículo titulado “Diez razones por las que no echaremos de menos a Downton Abbey“.

A raíz de terminar la serie y haber publicado un post para comentar el final, me encontré con la peor crítica sobre la serie, no por ser negativa, sino por tener argumentos pobres, en El País (ver aquí). Recomiendo abrir el artículo a la vez que este post y leer los puntos según los nombro: primero las bocanadas de Mariló y, después, mi reflexión.

La autora de dicho artículo tacha la última temporada de “fraude” y afirma que la serie debería acabar antes. Estoy convencida de que a Mariló la obligaron a escribir aquello o que no supo asumir la evolución de la serie.

Voy a rebatir, una a una las diez razones que ella ha dado para demostrar por qué yo no me he sentido estafada:

  1. La hija de Edith: no he entendido muy bien el problema que plantea con la aparición de la hija ilegítima de Edith. El hecho de que Edith tuviera que esconder su embarazo, que pactara su adopción y que después la secuestrara; la postura de cada miembro de la familia según iba conociendo la noticia; el querer guardar el secreto por el qué dirán… todo eso es muy significativo tanto para proyectar el pensamiento de la sociedad de la época, como para la evolución de uno de los personajes más desgraciados de la serie. Mariló, no has entendido a Edith.
  2. La violación de Anna: la queja de Mariló es que se han cebado con Anna. Si nos ponemos así, se han cebado con Edith, con Anna, con Bates, con Daisy… Yo empecé a pensar que a Julian Fellowers no le gustaban los “feos”. Pero si el problema es que la violación no salió más allá de la casa, Mariló, no has entendido la moral de la sociedad de Downton Abbey. Era  evidente, con todo lo que pasó después, que era más prudente ocultar una violación para pasar desapercibidos en el asunto de la muerte de Mr. Green que buscar justicia en una época en la que la mujer violada, más que ser víctima, representaba la deshonra.
  3. Bates, el vago: el vago es un ex combatiente al que la guerra dejó cojo. Aun así, ayudado por su bastón, trabaja para los Crawley por cortesía de Robert. Después de los juicios, las acusaciones, las idas y venidas, en la 6ª temporada, con todos aquellos tejemanejes ya resueltos, su personaje es más pasivo. ¡Ya era hora! Mariló, no has entendido a Bates.
  4. Los amoríos de Mary: Ni que fuera Paris Hilton, dice Mariló. Mary liga por lo mismo por lo que liga Paris: por ser una rica heredera. Para centrar todo en Henry Talbot, había que haber sabido con antelación que, a partir de la 3ª temporada, iban a tener que prescindir del actor que daba vida a Matthew. Ana es ligona, fría y borde. Los guionistas supieron reflejar su frivolidad (también sus miedos) y darle ese giro sutil a su carácter cuando conseguía admitir que se había enamorado. La tensión del accidente de coche era necesaria para poder ver el pánico que Mary sentía tras el trauma por el accidente que la convirtió en viuda del heredero. Y, si te sobró, por nombrar uno, el romance con Gillingham, no has entendido a Lady Mary.
  5. Tom, sujetavelas: yo lo cambiaría por “Tom, conciliador”. El papel de Tom en la última temporada es de conciliador entre hermanas. Sorprendentemente, tiene una bronca con Mary, a quien nadie hasta entones había sido capaz de echarle huevos, no como él. No es un sujetavelas, está cumpliendo una función entre las hermanas que, aunque lo presentan como “mi cuñado”, dicen “eres mi hermano” en privado. Llena, de alguna manera, el espacio que en la casa dejó Sybil. ¿Eso tampoco lo entiendes, Mariló?
  6. Daisy, la bocazas: Ahí estoy de acuerdo, pero lejos de tacharlo de inverosímil, admito que me esperaba la explosión. Tengamos en cuenta que tuvo una profesora particular con ideas revolucionarias. El cambio de Daisy surgió a partir de ahí. Aunque es verdad que es un personaje muy ingenuo e indeciso, sentirse traicionada (por un malentendido) y ver a su suegro en una situación complicada le hace enfrentarse a Lady Cora y montar un escándalo por el que, acto seguido, es reprendida y del que se arrepiente por las formas. Si no, no sería Daisy. Mariló, no entendiste los motivos de Daisy para sublevarse.
  7. Thomas, qué te han hecho: se te olvida que después de que se fuera O’Brian, Thomas fue un incordio para Baxter y escribió cartas entrometiéndose en asuntos que no eran de su incumbencia y siguió jugando al malote aquí y allá. La diferencia es que antes hacía mal por el gusto de hacerlo y luego alguna vez hizo mal a alguien para proteger a los suyos. Thomas dejó de comportarse así poco a poco según se iba dando cuenta de quién era. Este personaje no ha pasado de villano a ser pura bondad en la serie, pero sí cambió de actitud después de que enfermara por el tratamiento para “curar” su homosexualidad. A medida que va viendo que hay gente que sabe que es diferente y, aun así, lo acepta, va suavizando su carácter, aunque no deja de tener una lengua de serpiente según a quién se dirija. ¿Tampoco has entendido a Mr. Barrow, Mariló?
  8. Carson, inaguantable: Carson ya era así antes de casarse. ¿Te imaginas que trata mal al resto de mujeres menos a la suya? Tal como está configurado el personaje, al tener a su propia mujer, siente más confianza para no morderse la lengua y decirle, por ejemplo, que cocina mal. Tampoco te puede parecer Mrs. Hughes la mujer más feliz del mundo desde que Carson le pidió matrimonio, porque estuvo más angustiada que nunca y le pidió a Mrs. Patmore que se asegurara de si él quería hacer “ya sabes qué”, porque no tenía un cuerpo bonito que ofrecerle y se sentía muy insegura. Ella quería casarse “a media jornada”. Cuando Carson se entera, salen de su boca las palabras más bonitas que de tal boca pueden salir. Este personaje ha sido muy tajante siempre con su trato a los que están por debajo de él, a las mujeres y a Barrow (homosexual). Si tú, Mariló, pensaste que casándose se enmendaba, es que no has entendido a Carson.
  9. Robert, un cero a la izquierda: El personaje de Robert sí es cierto que permanece al margen, dejando que los demás dirijan todo a su antojo. Pone su carta sobre la mesa, pero no impone nada. A lo mejor se te ha olvidado que despidió a alguien después del incendio y no contó con la aprobación de nadie para hacerlo ni contó lo sucedido. A lo mejor también se te ha olvidado el detalle de homenajear al sobrino fusilado de Mrs. Patmore (a lo que Carson se oponía). A lo mejor hemos visto una serie diferente. A lo mejor el vómito de sangre cuando enferma en la temporada 6 (muy criticado, por cierto) es más responsabilidad del director que de los guionistas. A lo mejor, Mariló, lo que dices en el artículo es carne de foro.
  10. El enfrentamiento Violet-Isobel: la relación de amor odio entre estos dos personajes ha dado los diálogos más divertidos e incisivos de toda la serie. Realmente no he entendido qué es lo que te ha molestado de aquí. en boca de Mariló: Isobel no ha estado a la altura de la némesis yanki interpretada por Shirley MacLaine. Claro que no, porque representan personalidades muy distintas. Siendo Isobel una mujer independiente, honesta, preparada para el cambio, no le llega ni a la suela a ninguno de los personajes americanos que aparecen en la serie. Se nota un contraste muy fuerte porque es lo que se pretende. Si el conflicto con Isobel fuera de la misma dimensión que el establecido con Cora o con Martha Levinson, no podrían existir los maravillosos diálogos de los que te hablaba antes, porque estarían tan enfrentadas que apenas se dirigirían la palabra, como ocurre con su nuera y la madre de esta. Mariló, no te has enterado de nada.

Recomiendo leer los comentarios que siguen al artículo. He llegado tarde a acusar a Mariló de poco profesional y de no haber visto la misma serie que el resto. Pero he llegado. Mariló.

 

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