sin_ta14Ayer cometí una falta grave en twitter: nombré a El Rubius. Ni siquiera hablaba de él, sólo lo nombré.

Para quien no lo sepa – y hay quien que alucina porque no se le conozca pero, ¡flipad! Hay gente que no sabe quién es – El Rubius es un youtuber. Pertenece a esa generación que hay sabido sacarle pasta a Youtube subiendo contenido casero propio a la plataforma. (¡No me peguéis, no he dicho nada malo, nombrarlo no es malo! ¡”Casero” tampoco es malo!).

Lo conozco porque, aunque la horda de youtubers me queda lejos, convivo día a día con niños de todas las edades. Me interesan sus inquietudes y me fascina que cuando les pregunto “What do you like doing in your free time?” Algunos me contesten “I watch Youtube videos”. Y yo, que soy de naturaleza curiosa, paro mis clases para que me cuenten qué hay ahí, qué les transmiten, por qué les gusta, qué se hace. La curiosidad no me mató, pero sí a algunas de mis neuronas cuando vi el vídeo de Auronplay haciendo bromas telefónicas a prostitutas (por si aquellas personas no tenían suficiente). Cuando volvió a salir el tema en clase, le pregunté a mis alumnos: “¿vuestros padres saben lo que veis en Youtube?” Y uno de ellos, Iván, con 12 años y más madurez que muchos de los que me comentaron en el tweet por el que escribo esto, me dijo: “sé por qué lo preguntas… ya sé lo que has visto…”. Estuvimos un rato hablando de que “hay uno que se ríe de adolescentes que quieren ser como ellos” (entre comillas porque lo dijeron ellos). Me indicaron las cosas buenas que tienen y también las busqué, pero tras esta experiencia, supongo que entendéis lo que para mí pesa más. Eso sí, diferencio entre los dos y valoro lo que hace El Rubius que, hasta donde sé, no se ha metido con nadie.

También he visto fragmentos de sendas entrevistas con Risto. Sí, ambos han sido entrevistados por Risto, un tío que sabe lo que se hace. Estos mismos eran los que más gente tenían haciendo cola en la pasada feria del libro en Madrid… Lo de que el fenómeno Youtuber tiene un peso importante ya es indudable. No lo he cuestionado nunca.

Ayer, tras la oleada de tweets que recibí por el que yo escribí, le pregunté a mis alumnos qué sabían de los youtubers y me dijeron lo siguiente:

  • David, 10 años: a mí me gustan todos, aunque sólo los veo si estoy muy aburrido. Mis youtubers favoritos son los que hablan de videojuegos y me gusta NexxuzHD porque habla del GTA V y yo lo tengo. Le pone efectos a sus vídeos y comenta cosas graciosas, como una vez que salió un tío parado muy serio y él dijo “parece buena persona”. Es gracioso. HolaSoyGermán también me gusta. Auronplay no me gusta, sus vídeos no son de nada, sólo hace tonterías, aunque en uno hacía una cosa con la lengua, lo ponía a cámara lenta y me hizo gracia.
  • Javi, 12 años: yo no los veo, no me gustan, dicen muchas palabrotas, no lo entiendo. A veces también hacen chistes de contenido sexual. No creo que sea para nosotros.
  • Lucía, 12 años: hablan raro, no se les entiende. Además, Auronplay imita a otros para ridiculizarlos.
  • Andrea, 12 años: Auronplay se rió de un admirador que le dedicó una canción. Eso no se hace.
  • Joana, 12 años: yo no los sigo, pero sé que al menos El Rubius no insulta ni dice palabrotas.
  • Nuria, 12 años: yo veo tutoriales, sólo me gustan los vídeos que me enseñan a hacer algo, busques lo que busques, ya hay alguien que lo ha hecho y te lo explica.

Ellos me dieron la clave: yo no andaba muy desencaminada con mis impresiones. Los diez minutos que me tomé para hablar con ellos, fueron muy enriquecedores.

A lo que viene este rollo es a explicar lo asombrada que estoy por lo que pasó ayer y os pongo en situación:

Hace unos días, se publicó una entrevista que le hicieron a El Rubius en la que un periodista experimentado pero más perdido que yo con el fenómeno youtuber, le da toda la caña del mundo, supuestamente transcribiendo de una grabadora unas respuestas vacías de contenido y poco inteligentes. El chico, obviamente descontento, se quejó en sus redes y anunció que no daría más entrevistas, que había recibido un trato injusto y que haría un vídeo como respuesta. Sus fans – que han debido leer una entrevisa diferente a la que leí yo – le daban la razón y lo aclamaban con palabras de putoamismo y megacrackismo, a la vez que insultaban y desprestigiaban tanto al periodista como al medio en el que se publicó dicha entrevista. Todo esto lo supe por culpa de Juan, a quien también le dieron lo suyo por nombrar al endiosado. Es lo que tiene twitter, a veces me entero de cosas que me interesan regular, pero luego vais a ver hasta qué punto he estado involucrada sin haberlo deseado.

Paralelamente a esta situación, Dani Rovira presenta la gala de Los Goya por segundo año consecutivo. La crítica y la nueva moda de twitter de estar en contra de todo lo que haga Dani hicieron de su parte y él publicó que no le había merecido la pena presentarla. Por lo que leí, la gente le recriminó que no tenía derecho a quejarse y que tenía que apechugar con lo que se le decía.

Ahí es donde entra @Eva_Zeta (¡Eh! ¡Soy yo!) que ha visto pasar las dos historias por su Time Line y, en su cabeza, que no puede no ser analítica, escribe lo siguiente:

Esta semana en twitter, he aprendido que si eres Dani Rovira, tienes que saber encajar las críticas, pero si eres El Rubius, no.

Obviamente, critico la crítica de los criticones de medio pelo, no la de los críticos que se dedican a ello. Ni siquiera me meto con la actitud que ha tomado cada uno pero, ¡oh, cielos! ¡Nombré a El Rubius!

A partir de ahí, que se me acusara de ignorante, de no saber de lo que escribo y de no saber redactar (me lo dijeron con faltas de ortografía y me encantó) fue lo menos grave. Lo que me sorprendió, pero de sorpresa chunga, fue la incapacidad lectora de aquellos que se ciegan con sólo ver que su ídolo ha sido nombrado. Hubo quien me explicó que ambos se beneficiaban (que sí, que ya… gracias), luego me explicaban que no era un comentario a mi tweet (sí lo era), sino un apunte más; otros metían su cuñita política, y otros argumentaron que ellos ganan dinero haciendo eso y yo, escribiendo un tweet, no. Gracias a todos, pueden salir por donde han venido.

Pero claro, soy yo, que no me entero, que por eso me dijeron “erudita” entre comillas, insinuando que era partidaria del eterno debate que dice que el público youtuber tiene dudable nivel intelectual. Jamás he entrado en eso, entre otras cosas, porque no puedo valorar la inteligencia ni las inquietudes de millones de subscriptores que tienen estos nuevos famosos. Y porque entre ese público se encuentran algunos de mis alumnos que, como dije, con bastantes menos años, demuestran más inteligencia y sentido común que algunos de los indignados que comentaron un tweet que no quisieron entender.

 

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