Julio de 2013.

Una llamada rutinaria, que nunca lo es, me saca del tedio en un descanso del trabajo…

¿Dije “rutinaria”? ¡Ja!

Arturo me contaba que había tenido una idea, intercalando sus “ya sabes cómo tengo la cabeza”, con información que sólo mentes como la suya pueden concebir. Me daba detalles de un proyecto formidable al que su talento estaba dando forma. “Se me ha ocurrido”, me decía y, tal como se le ocurrió, me lo estaba contando. Yo estaba emocionada: “sí”, “sí”, “¡qué guay!”, “sí”. Y desde su humildad de puto amo me decía: “¿Sí? No sé, igual es una tontería…”

La tontería de pensar que aquello podía serlo, se la quité de inmediato. Pocas cosas había más lejos de ser un disparate.

– Pues voy a contárserlo a Juan.

Desde el principio supo quién iba a estar a su lado y ahí siguen Arturo y Juan constituyendo el equipazo que forman desde que se conocen. Se complementan, se alimentan de la agudeza tan dispar de cada uno y se cuidan.

Y, también desde el principio, supo que se llamaría Todopoderosos.

Un año y unos meses  después, vio la luz el que sería número uno de Itunes con cada programa, empezando con Batman y la gallina Cocoguagua.  Por la primera temporada pasaron también personajes como Sergio Fernández, Rodrigo Cortés o Antonio Santos.

Si no lo sabéis ya, con estos pocos datos lo supondréis: la esencia del programa es la cultura friki, pero como nadie antes la ha tratado. Si de algunas películas de animación se suele decir aquello de: “los adultos la entienden, los niños la disfrutan”, de Todopoderosos bien se puede hacer un paralelismo cambiando “adultos” por “frikis” y “niños” por “cualquiera que lo escuche”.

En unos días comienza la segunda temporada y lo hace con invitados como Javier Cansado, Carlos Pacheco y Alberto Chicote, entre otros. Y es por eso por lo que vengo emocionada a contarlo: porque lo has conseguido, Arturo, porque “sí”, “sí”, “sí” y “sí”. Tu creación ya tiene un año y casi camina sola. ¡Enhorabuena!

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