hd_frozen__elsa_wallpaper_1920x1080_by_robotthunder500-d71rgseSe acerca la navidad y las distintas cadenas de televisión ofertan cine de calidad. Ayer le tocó a Frozen. Un día tuve la genial idea de verla. No sabía nada de esa película, la vi desde el desconocimiento más absoluto.

Ya lo dije en mi entrada sobre Maléfica, es un cuento de princesas que se sale de la norma. Se percibe una evolución muy positiva en las princesas Disney. Se avecinan las princesas de vanguardia, dándole un giro a todo, un giro muy obvio y necesario, por otra parte.

Hace tiempo que quiero escribir sobre la segunda lectura de Frozen, pero pensé que ya se habría escrito mucho. Por un lado, intuyendo que ya se había escrito sobre lo que yo misma quería escribir, me propuse no leer nada, para que todas las ideas fueran mías. Pero estaba tan segura de que ya estaba todo dicho, que hice una búsqueda rápida en google, sólo para ver cuántas entradas aparecían. Centenas. Y más teniendo en cuenta que hice la búsqueda en inglés. Lo inteligente fue darme cuenta de que yo también tenía algo que decir.

Lo que leí, fue la segunda lectura, pero desdfrozensisters2e una perspectiva más perturbada que perturbadora: líderes eclesiásticos denunciando que la película promueve la homosexualidad. Uno de los más tajantes fue un pastor evangelista estadounidense, que afirma que Frozen trata de adoctrinar a los niños en la cultura gay. Les parece horroroso que se trate de normalizar la homosexualidad, en este caso, por medio de la animación. Si, en mi opinión, es, o no, evidente que la homosexualidad es un tema adyacente al principal, lo comentaré más adelante.

En cuanto vi la película, se me activó la opción de percibir la crítica por todos los medios. Gente que sigo en twitter hacía comentarios de todo tipo. El que más me inquietó fue el de un padre diciendo que le inquietaba lo que leía entre líneas, que no estaba seguro de querer volver a ponérsela a su hija de dos años. ¡Son dibujos, señor! Y la niña no tiene edad de entender siquiera el amor heterosexual. Y, para colmo de males, aparece otro clérigo fundamentando que favorecía el amor homosexual ENTRE HERMANAS, porque su mente enferma no le dejó ver el amor más puro entre familiares.

Lo hablé con una amiga y me dijo que ella en ningún momento había observado ninguno de esos matices. Yo sí, yo veo que Elsa muestra poco interés hacia sus pretendientes, todos masculinos. Pero, en ese aspecto, su adolescencia no es muy diferente a la que fue la mía. En realidad, yo creo que Elsa representa cualquier minoría incomprendida: sea homosexuales, adictos al wasabi, a comer gomaespuma o fans de Javian.

(Aquí vienen los spoilers, no digas que no avisé)

OlafcreationHDDe pequeña, la princesa Elsa sabía que algo pasaba con ella, que tenía poderes sobre la nieve y el hielo y los utiliza para jugar con su hermana hasta que un día, sin querer, en medio de sus juegos, Elsa daña a Anna con sus poderes. Es entonces cuando sus padres le piden que se oculte, que no deje que nadie vea lo que le pasa. Se ve obligada a esconderse de todos incluida su hermana, como si fuera un bicho raro. En plena adolescencia, los padres de Elsa tienen que hacer un viaje del que no regresarán.

Frozen-image-frozen-36608808-950-233

Tal es el miedo a dejarse ver, que ni siquiera acude al funeral de sus padres. A los 21, va a ser coronada reina de Arandelle. Este evento refleja los polos más opuestos. Por una parte, Elsa, cada vez más solitaria, aterrada, sin haber tenido contacto con nadie durante años por miedo a que se desaten sus poderes, a que alguien lo descubra, a poder hacer daño… y, por otro, Anna, natural, torpe, honesta, que recibe la celebración como si fuera su fiesta del quince, emocionada, correteando alborotada porque va a conocer gente, porque van a abrir las puertas.Es aquí cuando se desencadena el desastre: Anna se enamora a primera vista y Elsa se opone a esa relación. (No puedes casarte con alguien a quien acabas de conocer). Ambas discuten y se hacen daño, lo que hace que Elsa no pueda controlar los poderes y se ve obligada a huir.

elsa

En su huída canta el tan popular Let it go (Suéltalo en español). Está triste, reflexionando sobre todo lo que ha pasado pero, a la vez, se siente libre, ahora puede ser ella misma. Juega con sus poderes, al principio sorprendida y después divertida. Ya puede hacerlo, ya nadie la juzgará, nadie saldrá herido. Puede disfrutar de ser como es. Elsa ha aceptado al fin su propia naturaleza. El precio a pagar es la soledad.

¿Es Let it go sinónimo de sal del armario? Smaxresdefaultí, claramente, pero, ¿de qué armario? Si interpretamos que lo que le pasa a Elsa es que ha sido obligada a ocultar su supuesta homosexualidad durante años, evidentemente, Let it go es una invitación a salir de esa situación. Pero eso sería simplificarlo todo demasiado. Como ya he comentado más arriba, el hecho de que salga de ahí puede simbolizar lo que a cada uno le venga bien: que ha cambiado de un trabajo en el que tenía unos jefes opresores, que ha salido de una relación tóxica, que se ha mudado a un piso más grande…

Dejando de lado el tema de la homosexualidad, sí que es cierto que Frozen es aclamada como película feminista, ya que ninguna de sus princesas es Anna's_faterescatada por un macho ibérico, sino por ellas mismas. Las princesas son fuertes e independientes. Kristoff, personaje masculino, lo tiene asumido sin ningún tipo de problema y convive con ellas sin sentirse intimidado. Es más, ni siquiera se cuestiona que Elsa puede ser reina, a pesar de estar acostumbrados a que esta condición sólo se podía dar casándose con el rey. Elsa es la heredera y es bienvenida como tal. Quizás romper con los esquemas tradicionales es lo que hace que algunos se pierdan y quieran buscarle los tres pies al gato. En cualquier caso, si lo que defiende es la naturalización de la homosexualidad, bienvenidas sean las películas que, desde pequeños, nos enseñan a ser tolerantes con aquellos que no sienten (o sí) como nosotros.

Insisto, sea o no ese el objetivo de una película de animación, no hay maldad en enseñar a respetar a quien siente diferente. La maldad está en la mirada de cada cual y en el hecho de considerarla no apta para nuestros hijos. ¿Para qué educarlos en la diversidad? ¿Para qué mostrarle una realidad de manera que puedan comprenderla?

Hay gente que mira a las nubes y sólo ve nubes. Otros, ven dragones echando fuego por la boca. Es por eso que se habla de feminismo y se confunde con homosexualidad. Se habla de princesas, y nos imaginamos criaturas puras, que no cometen errores. Gracias, Disney, por romper poco a poco con estas representaciones ilusorias.

 

Anuncios