Estoy siguiendo una serie que es una p̶u̶t̶a̶ maravilla porque una persona a la que adoro y en cuyo criterio confío, me la recomendó.

Episodes, una serie que destripa el mundillo interno de las series, tiene a Matt Leblanc como protagonista. Sean y Beverly, matrimonio y guionistas, han triunfado en Gran Bretaña con una serie y le proponen hacer la versión americana en Hollywood, dejando su reputación por los suelos, debido a las condiciones con las que se encuentran una vez instalados en Los Ángeles. El primer cambio tiene que ver con el actor principal: la cadena que les compró la serie se las ingenia para meter por la fuerza a Matt Leblanc para el papel protagonista. Ahí empieza el lío.

Seguro que lo recordaréis por Joey, su personaje en la serie Friends. imagesSi como Joey se le puede llegar a adorar; como Matt Leblanc le quieres matar. Matt, en Episodes, es una caricatura de sí mismo. Debe ser muy divertido hacer de uno mismo en la versión más miserable, deshonesta y ruin. El Matt Leblanc ficticio es todo eso y más.

Además, en esta serie que, por supuesto, veo en versión original, estoy aprendiendo a poner en contexto todas las palabrotas que ya sabía en inglés y muchas otras que desconocía. Los personajes están indignados, las sueltan en cadena. ¿El problema? La traducción.

He aprendido a divertirme comparando la versión original con la traducida y pongo los subtítulos en español, aunque no los necesito. Así, contrasto lo que dicen y lo que nos cuentan que han dicho. Y alucino de cómo todo pierde intensidad al ver que en español los personajes son más tontos y se indignan más flojito. Todo les va mal y continuamente dicen fuck, I’m fucked, you’re a dick… y otras lindezas que vienen a cuento porque van saltando d̶e̶ ̶p̶u̶t̶a̶d̶a̶ ̶e̶n̶ ̶p̶u̶t̶a̶d̶a̶ de faena en faena y l̶e̶s̶ ̶l̶l̶e̶g̶a̶ ̶l̶a̶ ̶m̶i̶e̶r̶d̶a̶ ̶a̶l̶ ̶c̶u̶e̶l̶l̶o̶ no paran de padecer. Y, cuando parece que todo se va a solucionar, viene alguien y lo j̶o̶d̶e̶ fastidia.

Sin embargo, los traductores (y no se me ofendan los traductores y me vengan con lo de que hay supervisores y censores y bla, bla, bla… pues con traductores me refiero a todo el equipo) deciden traducir fuck off como date el piro, restando la intensidad de mandar a alguien a la mierda cuando no sólo es lo que dice, sino que es lo que pega, dadas las circunstancias. Dedidí escribir esta entrada cuando leí ¡Oh, vaya! como alternativa a Bloody hell!! Para quien no lo sepa, hell significa infierno y está considerada palabra malsonante. Para los angloparlantes, nombrar el infierno o al diablo, es como nombrarle la muerte a un gitano. Además, el infierno no viene solo, sino acompañado de bloody, que en su significado más literal significa sangriento y, en el menos, jodido o maldito.

En ningún capítulo hay un único perjudicado, pero en uno en concreto están todos como p̶a̶r̶a̶ ̶q̶u̶e̶ ̶l̶e̶s̶ ̶d̶e̶n̶ ̶p̶o̶r̶ ̶c̶u̶l̶o̶ para tirarse de un noveno. En ese en particular es donde creo que más maldiciones seguidas se pueden escuchar. Todos están obligados a hacer algo de lo que creían haberse librado y todos se ven de pronto forzados a volver a lo que más problemas les ha causado durante varios meses. Matt llega a la puerta de lo que en ese momento bien podría representar el cadalso para él y con todo su cuerpo expresando indignación, exclama: MOTHERFUCKER! El ambiente es tal que, sin saber inglés, sabes que se está cagando en todo lo que se menea. Sin embargo, los motherfuckers de los que se encargaron de traducir, disfrazaron a Matt de blandito llegando a su hell particular y diciendo: ¡Me cago en la leche!

En el caso de Sean, por su personalidad, me encaja que ciertas expresiones las maquillen de diplomacia, pero, ¿¡con Matt!? ¡¡ME CAGO EN LA PUTA!!

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