Hará aproximadamente un mes o quizás dos… – el tiempo pasa muy rápido en cuanto entra la primavera – que vi por casualidad un nuevo producto de Maybelline New York. No acostumbro a maquillarme, sólo en ocasiones, y no estoy muy al día de las novedades aunque todo lo que tengo procuro que sea de calidad. Baby Lips prometían ser unos bálsamos con un toque de color. “¿Un bálsamo? ¿Pero cómo un bálsamo?” (Hola, Javi) Los bálsamos son siempre parte de mis imprescindibles y no tengo uno que voy cambiando de bolso en bolso… tengo uno en cada bolso, pues hidratarme, especialmente los labios y las manos, es ya una adicción, “el ritual de la teacher”, como dijo uno de mis alumnos de los más pequeños…

Pregunté en la tienda, estaban muy bien de precio (2’99€) y tenían muy buena pinta, pero no quería llevarme ninguno sin antes probarlo. No estaba segura de cuánto color dejaban ni de cómo era su textura ni su olor (ya sabéis, los criterios para pasar el filtro de Mis Imprescindibles). Estaba indecisa entre los dos más naturales: uno marrón y otro rosa. La dependienta me dijo: “No tengo probador, pero el marrón se queda más marrón y el rosa se queda más rosa.” Huí.

No volví a verlos en colores en aquella tienda, sólo quedaron los que no aportaban color. Otro día, en otra perfumería, de casualidad, vi que los habían traído, pero era una gama diferente, en colores neón. Strike a RoseCreo que no puedo oponerme más a esos en maquillaje y vestuario… en mi vida, los neones son para los iluminadores de mis apuntes, no para mi boca. Pero, ¡qué equivocada estaba! Allí sí había probador y, de entre todos, Strike a Rose de Baby Lips Electro, se vino conmigo a casa. Su textura suave y cremosa, realmente hidratante, su color rosado sin dañar la vista y, ¡oh, su olor! Se me hicieron irresistibles. Los colores de la gama Electro – dos tonos de rosa, uno naranja, otro morado y, ¡amarillo! – van asociados cada uno a un sabor, pero eso sí que no lo puedo asegurar.

Ya sabía que era un producto que iba totalmente conmigo. De pronto, en un supermercado habían puesto un stand con los primeros Baby Lips que había visto en aquella perfumería. El hecho de haber probado ya uno, me dio la confianza suficiente como para atreverme con dos, que no fueron los que pensaba. Peach Kiss, o sea, el marrón – el que se queda marrón, dependienta dixit –huele exactamente igual que el que ya me había comprado, pues el olor/sabor asociado a Strike a Rose también es el de melocotón. IMG_6379rOs prometo que si realmente se pareciera a melocotón no los hubiera comprado, pues los géneros de cualquier tipo – jabones, cremas, productos de limpieza… – que imitan los olores de melocotón y lavanda me provocan nauseas. No consigo identificar a qué momento, chuche o juguete de la infancia me lleva ese olor. El color que deja es muy natural y muy suave. Sin duda, Imprescindible ya. De los tres, seguro que es el que gasto antes, pues soy afín a los productos que alteran sólo un poco mis colores naturales. Mejor dicho, soy afín a los que, más que alterar, los potencian.

Y, finalmente, las delicias de la casa las hizo Cherry me. Estúpido y sensual Cherry Me, IMG_6362con un rojo piruleta que asusta, pero que es tan inofensivo como el monstruo de debajo de la cama. Y es que así me gusta embellecerme, que no maquillarme, cuidándome, sin disfrazarme, sin ponerme colores y formas que no existen en la cara.
Baby Lips, barras de labios comedidas que cuidan y realzan tanto como tú quieras, dejando que seas tú la que destaque.

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