Depende de lo cerca o lejos que te quede la playa o los días para visitarla, la operación bikini empieza antes o después.

Sigo a una chica en instagram que empezó en marzo y sube sus progresos y sus comidas (que se come muy bien con los ojos). No está gorda, pero un día decidió hacer cosas para perder unos kilitos. Su problema, si alguno, era de retención de líquidos, que en cuanto mejoró su actividad ya se vieron resultados. Más tarde, otra chica decidió ponerse a dieta y subir fotos de sus menús diarios: platos pobres de comida llena de agua. Incluso leí a alguien que decía que se ponía a dieta para poder cometer los excesos del verano… ¿ein? También he oído a gente decir en comilonas con los amigos: “mañana sólo piña”. Todos somos muy listos a la hora de decidir cuántos kilos tenemos que perder, sin tener ni idea de cómo hacerlo, y sin pararnos a pensar si eso nos beneficia o nos perjudica.

Apoyo la vida sana, el deporte, la buena comida, todos los posibles hábitos saludables… y estoy muy en contra de los atracones, algo tan arraigado a nuestra cultura, como ya escribí aquí a principios de año. Y ahí creo que está la fuente de todos nuestros problemas. El daño físico y moral no nos lo hacemos sólo por estar más o menos gorditos, nos lo hacemos por el descontrol de compensar una comilona detrás de otra con dietas milagro. De manera que desandamos lo que andamos y así nunca habrá avance.

Yo no sé hasta qué punto puedo hacer reflexionar a alguien con mi blog. No es una opinión, es un hecho que salta a la vista. Presumimos de dieta mediterránea, cuando no la seguimos. Presumimos, quizá, de que está al alcance, pero nada más. Nos la jugamos, no sólo con los desajustes varios por lo que le negamos al cuerpo, sino por lo que hacemos de más. Existe el síndrome del sobreentrenamiento, que provoca, entre otras cosas, disminución en el autoestima, derivado de falta de minerales y la creciente fatiga provocada por cambiar el ritmo de ejercicios de forma brusca.

Cuando empecé en twitter, ya hablé de esto, aunque aún no eran muchos los que me leían, en un tweet que enlazo aquí. Y sigo pensando que es un error intentar ajustar el cuerpo a una talla, sobre todo cuando se inventaron diferentes tallas que se ajustan al cuerpo.

Imagen                Conste que estoy hablando de salud, no de estética, también apoyo a mis amigas que han conseguido bajar de peso y mejorar su calidad de vida. Eso es otro tema. Si tuviéramos más personalidad, encajar en un vestido una talla más pequeña no nos preocuparía tanto.

 

 

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