Los cumpleaños han cambiado.

Antes te felicitaba quien tenía buena memoria o a quien le dabas la invitación para tu fiesta. Yo me sabía de memoria todos los cumpleaños de mis compañeros de clase. Marzo era el mes que más cumpleaños tenía: el 2, Isa; el 3, Inma; el 4 (ya en secundaria), Lydia; el 12, Francisco José; el 19, yo; el 26 Jose… y todavía me acuerdo. De amigos, el 22 los mellizos Juan y Jose; el 30 Rafa…

El mío, además coincide con la festividad de San José y el día del padre. Eso suma, porque hay gente que se acuerda por ser un día señalado; pero también resta porque muchos se acuerdan antes del santo de los Pepes, Pepas y papas que de mí. Yo no aparezco en el calendario ni en las noticias ni en los hashtags de twitter.

Ocurre que mis cumpleaños de cifras impares son raros. Los mejores son siempre cifras pares (el año pasado, par, fue insuperable). No es superstición, es pura casualidad. Nunca voy predispuesta a un cumpleaños mejor ni peor. Pero sí que aún siento el cosquilleo de ver acercarse el día.

Me gusta, además, contestar los mensajes que me va dejando la gente en twitter y en facebook, aunque es casi imposible contestarlos todos, siempre dejo la marca de haberlos leído y disfrutado. No sólo he contestado una por una las publicaciones en facebook, sino que puse un mensaje general de agradecimiento por si se me pasaba contestar alguno.

EImagenn facebook, Agustin fue el primero en felicitarme, con una Miley Cirus que está para darle una ducha. Nacho, también felicitó con foto, esta vez de un gato con cara de pocos amigos con una de esas “mini tartas” que no dan para compartir… Reflejaba bastante bien mi situación. ImagenCualquier mensaje de PabloJ me da muchísima ternura. En su tarteja me deseaba lo mejor de lo mejor de lo mejor, recordándome, además, que todos los santos y los cumpleaños tienen novena. Carmelo, sin tarjeta, me recordaba un año más como “su gran novia ficticia”, lo que me hizo recordar aquellos años de artisteo y facultad. Toni me felicitó con una foto de la sombra de los dos que me trae muy buenos recuerdos. Antonio lo hizo con una canción que marco como favorita para algunos momentos, que podéis escuchar aquí. Mi Uimp-amigo Dani se curró una felicitación muy original que me sacó una sonrisa enorme Imagen(normalmente lo hace). Se trata de un dibujo que podéis ver aquí. Javi, nuevo en mis redes, me felicitó sin saberlo un día antes con un mensaje con el que lloré… muy acertado en palabras y hora de envío. Fany fue de las de tarteja, pero hecha por ella. Ha sido foto de portada durante estos días y resume momentos y elementos clave. Imagen

En twitter no hay recordatorio, pero sí gente que estuvo atenta. Podéis leer sus mensajes haciendo click en sus nicks:

  • @Fuan_Rayo que se ponía a estudiar como un loco por mi cumpleaños.
  • @JOTA_G2 customizando una foto para hacerla más “yo tuitera”.
  • @AnitaaBelenn por tercer año consecutivo y son olvidar nuestra “sosiedad”.
  • @Startingate rompiendo el molde, según estudio.
  • @hadaenlibertad que me felicitó con una tarta muy a mi gusto.
  • @Anticuarenta, que es más mayor que la juventud.
  • @little_Lisboeta , una buena persona felicitándome a mí por serlo.
  • @guiemms, reventándome una fiesta sorpresa (aunque la sorpresa fue que no hubo fiesta).

No están todos los que me felicitaron, ni en facebook ni en twitter, pero sí los que fueron más allá de un “Feliz cumpleaños”, “…con los tuyos…”, o “…que te regalen muchas cositas…”. Valga este post como agradecimiento para todos los que se molestaron en dedicarme desde 11 letras hasta frases completas con más o menos originalidad.

ImagenY en clase, mis alumnos, que llevaban un mes haciendo la cuenta atrás porque se acordaban del año anterior. Tuvieron muchos detalles hechos con sus manitas. Me han regalado pulseras de lana, de goma, tarjetas y dibujos, todo hecho con sus manitas y mucho amor.

Luego, claro, la familia haciendo arder mi teléfono y mis ganas de verlos, de volver a pasar el día de mi cumpleaños juntos, que los cumpleaños en otra fecha están bien, pero se siente diferente. Hoy, precisamente, ha sido la celebración familiar y, por fin he soplado las velas con “los míos”, pendientes de que no faltara mi tarta favorita.

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