Hace unos meses escuchaba un tema nuevo en la radio de camino a casa de Fany.  Cuando llegué, le comenté que me había gustado una tía que cantaba “te quiero con tu mierda”, pero no sabía quién era.

2584955-728015-musical-instruments-guitars-and-violin-black-and-white-abstract-vector-illustration-string-instruments-and-music-notesLa reacción escuchándola fue muy cambiante. Al principio fue de “me gusta esta voz”. De hecho, me recordó a la única chica de uno de esos programas de “talento” que consiguió que continuara siendo fiel al programa cada semana hasta que se fue. Estaba convencida de que era Laia, de la primera edición de El Número 1. Me gustan esas voces que parecen de amanecida. Me gusta que parezca que no hay esfuerzo al cantar, pero a la vez se note el trabajazo y la fuerza que hay detrás de todo eso. Todo esto sin saber yo de música…

Encontré en Rozalen a alguien que decía las cosas de manera diferente.

Que no es tu signo positivo el que invierte en conflictivo las cosas del querer…

Pero más adelante diría:

                Y si tengo que gritarte lo que siento: te digo que te quiero con tu suerte, con tu mierda, con pasado, con presente, con o sin enfermedad.

ImagenNo es que me escandalice la palabra mierda en ningún contexto. Es que de pronto sentí como que se ensuciaba la canción. Es como un brochazo mal dado en Las Meninas de Velázquez. Es el trozo de suelo que desde lejos se ve que se quedó sin fregar. No pasa nada, todo lo demás es bueno, pero es que hay un borrón. Hay una mierda en mitad del paseo marítimo y encima la tengo que pisar. Me han servido mi pastel favorito, pero venía con una cucaracha.

Claro que, eso es una minuciosidad si lo comparamos con que en 1990 Juan Luis Guerra triunfó con una canción cuyo título ya es vomitivo: La Bilirrubina. Un tema bailable al ritmo de merengue. Una canción de amor que incluye palabras como catéter e insulina y que todos seguimos bailando sonrientes en bodas, bautizos y comuniones. ¡Menuda mezcla! Gente de fiesta que baila y canta las palabras de alguien que cuenta su pena del otro día en la enfermería.

Conste que yo no estoy diciendo que eso esté ni bien ni mal. No voy a criticar algo si yo no soy capaz de hacerlo mejor. Sólo expongo las sensaciones que me provocó.

También es cierto que mucho más criticables son los temas sexistas por antonomasia del reggaetón. Pero es que del reggaetón no espero nada. Sin embargo, de los primeros acordes y las primeras letras de Comiéndote a Besos de Rozalen, esperaba que fueran parte de mi canción de 2013. Y no lo ha sido.

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