ImagenA veces juego a no saber.

Hoy ha sido uno de esos días en los que anunciaba a algunos de mis amigos algo así como: “voy al teatro a ver lo que hay… que no sé qué es.”

Había leído el cartel días antes, pero tengo demasiadas cosas en la cabeza como para hacer siquiera el esfuerzo de memorizar más de lo que en realidad me interesaba: el día y la hora.

Fácil: Domingo 20 a las 20:00. Lo que haya.

Llegué a la mesa-taquilla y le pregunté a Rubén cuáles serían las mejores butacas. “Ten en cuenta que es una película”. ¿Una película? ¡Menuda encerrona me acababa de hacer yo a mí misma. Tenía ganas de teatro. En realidad creo que tenía ganas de ver algo diferente. La oportunidad no podía ser mejor.

Me senté tranquila, con la frente despejada. Incluso me había recogido el pelo, que es una de las cosas más raras en mí.

Empezó la película y, según avanzaba, me iba retrepando cada vez más en la butaca. No tenía muy claro dónde empezaba el respaldo y dónde acababa yo. Cuando disfruto mucho de algo como espectadora, adopto sin darme cuenta esa postura.

Semiprofesionales me tuvo todo el rato pendiente de mil detalles. Las escenas cortas y con un giro humorísitico, el humor basado en lo cotidiano, la naturalidad de los actores, de los diálogos… en la simplicidad está la complejidad.

Desglosé el argumento en tantas partes como personajes, pues cada uno lleva su propia película y giran en torno a una misma temática. En términos generales, habla de un grupo de actores aficionados que, por medio de un concurso, intentan convertirse en profesionales. El director, Juan Antonio Anguita, (también guionista, productor, actor, dramaturgo y guapo) juega con un plano fijo, que da la sensación de estar viendo teatro y, sin embargo, hace más cinematográfica la parte que realmente es teatro. Nada puede ir más conmigo que una película teatralizada.

Después de la proyección, el director se prestó a contestar a las preguntas del público que, entre todas las que le hicieron se encontraban las mías. Me gustó mucho su respuesta a por qué la película está rodada en blanco y negro: “Quería jugar con el hecho de que los personajes no le ven color a ganar dinero en el teatro”. Estéticamente, a parte de ser simbólico, no pudo ser más acertado.

El resto de los recursos tenían toda su lógica en mi cabeza, pero no sabía que fuera posible trabajar de esa manera en este mundillo tan desconocido para mí. Y si esa forma existe, yo quiero un día dar con un grupo así.

A continuación os dejo el trailer de la película para que os hagáis una idea, espero que lo disfrutéis.

http://vimeo.com/36500762

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