En este camino no se encuentran arrieritos.

Be my ValenTime

¡Qué fácil es cagarla en San Valentín!

sanvalentin.jpgEl día de los enamorados es algo que nos enseñaron a tener en cuenta y del que ahora nos enseñan a ponernos en contra. En medio de esa contradicción, nos encontramos felicitaciones camufladas de yo-no-quería-pero, el mejor amor es mi mascota, mis hijos… pero hay que quererse todos los días, aunque te lo voy a decir hoy, incluyendo una dedicatoria de esas que tanto detesto porque este día es sólo un día más. Todas las dedicatorias son “una más”, menos la mía. La mía no es una más. Es una más hoy, pero yo ya te quería ayer y, probablemente, te quiera mañana.

Es muy importante que pongáis hoy, precisamente hoy, una foto de vuestra pareja diciendo que vosotros os amáis siempre. 211392234713-versos-de-amorEs imprescindible que pongáis un cartel ñoño con algún texto tipo “Aunque no creemos en estas cosas”. Hay que dedicarle a esa persona un “Nosotros no somos de esto”. Estamos hechos de otra pasta, por eso no lo vamos a celebrar hoy, pero lo vamos a dejar claro con una dedicatoria. Pero no es una dedicatoria de que te quiero, aunque diga que te quiero, porque… ¡me estoy liando! ¡Te quiero! Pero no hoy, quiero decir… Hoy también, pero es que hoy se están queriendo todos. Necesitamos un rincón, una red social donde no se estén queriendo los demás para ser exclusivos en un día en el que todo se parece tanto entre sí. No sé qué ponerte… algo que te recuerde que sigo pensando que no me iría con Brad Pitt, aunque ahora esté divorciado (¿qué estarán haciendo ellos en este día?). Porque podría hacerlo, está disponible. Pero, es que yo te amo a ti.

meregusta-te-quiero-aunque-seas-enojona-y-alteradita-0-812554.previa.jpgTe amo aunque a veces la cague, aunque no sea la pareja perfecta y a veces te enfadas porque fumo a escondidas o veo porno o… mucho peor, a veces adelanto yo solo capítulos de esas series que vemos juntos. Te amo, aunque no te merezca, porque soy lo peor. Felicidades por este tiempo a mi lado, porque estar conmigo es lo mej… contigo, estar contigo, mi amor. Enhorabuena por tenernos, mi bebé.

hqdefault¡Ay, yo no sé hacer esto! Porque hay querer todos los días y hoy hay tantas flores y tantos corazones y tanto chocolate y tanto rojo, que me pongo nerviosa y acabo enredándome en el conjuntito sexy que me pongo para Instagram, mordiendo las flores y poniendo los bombones en agua.

Y yo hoy, que lo sepáis, no voy a celebrar nada. Ni mañana, que, con la resaca del cenorrio de San Valentín, va a ser insoportable.

 

#Goya2017

nominados-goya-2017.jpgAyer vi la gala de los Goya. Creo que no podía empezar con una frase más impactante que esa. Quien me conozca, lo sabe.

Pues sí, ayer vi la gala de los Goya por aquello de hallar el equilibrio entre momentos en los que hacemos mis cosas y otros en los que nos dedicamos a sus mierdas (❤). Por eso, ayer vi la gala de los Goya.

Creo que he dejado ya lo suficientemente claro que ayer… vale, vale.

Ver la gala de los Goya en pleno boom de redes, es todo un experimento social. Para empezar, por el hecho de ver una constante campaña en contra del presentador una semana antes de la celebración. Es curioso, muy curioso, cómo usuarios de las redes veían necesario cada día manifestarse en contra de Dani Rovira ondeando la bandera de la soberbia del derrotista. Con esto, no me declaro ni a favor ni en contra de lo que hizo (una vez visto) Dani en la gala. No he venido a eso. No soy tan osada como para juzgarlo y señalar en una persona el trabajo de un equipo. Ni tampoco tengo la arrogancia ni la experiencia suficiente como para hacer crítica de cine. El principio de este párrafo deja claro mi objetivo.

danitacones-u202428855627jac-510x286abcDe la gala, sólo me atrevo a puntualizar el hecho de que un hombre utilice unos tacones para representar el papel de la mujer en el cine y en la sociedad. No me siento identificada con unos tacones, por el mismo motivo que vi inneceario que los monigotes de los semáforos llevaran falda. Pero el gesto, la reivindicación, sí son necesarios. El zapato de tacón, como alegoría, es reconocido universalmente.
Si nos ponemos a ladrar por eso, deberíamos hacerlo sugiriendo algo mejor. DL_u334070_101-1-635x480.jpgPero ya os digo que a mí, como mujer, no me representa ningún símbolo: ni una teta, ni el color rosa, ni el Santo Grial, ni el símbolo de Venus que tan bien hemos asumido como representación de lo femenino. No estoy tampoco orgullosa ni agradecida por que se ponga alguien delante de un micrófono a decir que hacemos falta, porque ocurre que me entristece que, a estas alturas, haya que seguir insistiendo en ello. Mucho más me llega el chal de Cuca Escribano. Más directo, más acorde, y con menos parafernalia.

Pero vuelvo al tema principal: la audiencia que presume de no serlo. Junto con la campaña anti Dani (que ya ves tú lo que afectó a nada), añadimos el hashtag que fue trending topic desde la mañana del día de la gala: #BoicotalosGoya. A elevarlo entre los temas que eran tendencia ese día, ayudaron tanto partidarios como detractores del cine español. Sin embargo, gracias a ese hashtag, hubo gente que supo que existía tal cosa y que era ese mismo día. Bravo, gentes de Twitter, una vez más dejáis claro que las encuestas y la opinión twittera no es más que una versión paralela a la realidad. A mí el término “boicot” me ha parecido siempre gigante, me daba escalofríos. Pero por causas así se ha banalizado de tal forma que se vuelve risible cuando observas que en las puertas de la gala no hay nada reivindicativo más allá de las fronteras de twitter. Tan sólo periodistas que preguntan qué les parece el boicot a supuestos afectados que dicen: “¿qué boicot?”

Que si las subvenciones, mal; que si el IVA, mal. Que sí, que todo está mal, pero no tan mal como que ni el presidente del gobierno ni los reyes hagan acto de presencia en la fiesta del cine español. Hace unos días, varios políticos felicitaban a Rafa Nadal (por jugar) y a Javier Fernández (por ganar). Sin embargo, no encuentro felicitación a los premiados o nominados por parte de los mismos que felicitaron a los deportistas. Si bien contaron una vez más con el apoyo de Manuela Carmena, Pablo Iglesias, Alberto Garzón, y Albert Rivera, no deja de ser vergonzoso no sólo que Mariano Rajoy no acuda a la gala, sino que reconozca en una entrevista su indiferencia para con el cine español (“No lash he podido ver. Para mi deshgracia, no voy al cine. Leo novelash”).

Así, con este panorama, la gente se siente con total confianza para derrotarlo, para valorar un producto que ni siquiera consume, para protestar por la calidad de unas películas que no ven y por el talento de unos actores basando su opinión en su ideología política. O para que nos parezca innecesariamente largo el discurso de la merecedora ganadora del Goya de Honor. Como colofón, el último tweet que leí durante la gala: uno en el que alguien protestaba por el precio de las palomitas. Así se entiende el cine aquí, pero no veremos jamás #Boicotalaspalomitas (¿os imaginais?).

Para poner el punto final a esta publicación, me sirvo de una frase de Bayona (tweet eliminado) que espero remueva conciencias:

“No hay cultura buena o mala, la hay constructiva o destructiva. Y vosotros sois una expresión de ella.”

¡Hazte una agenda!

¿Sabes eso que hacemos de pagarle a alguien para que te diga algo que sabes pero que tú no te dices? Pues en un mecanismo muy parecido alguien me dijo que tenía que emplear esas horas en algo. Obvio, ¿eh? A veces tiene que ser otra persona la que te diga las cosas para oírte a ti mismo desde fuera. img_3315Fue así como empecé a crear mi propia agenda. Eso sí, después de tirar otro montón de papeles que acumulaba de la carrera, otra de esas cosas que siempre posponía y por la que nunca estaba contenta con el poco espacio en esos estantes. Las prioridades las estableces tú. Las “tonterías” en las que emplear el tiempo, por exceso o por defecto, dependen de ti. Te lo dice una persona que suele desayunar dos tostadas, una de cada sabor. A ver si no es importante, por ejemplo, el orden en el que nos comemos cada color en un helado de corte.

Fue en agosto cuando empecé a crear mi agenda particular (- ¡Madre mía, qué cantidad de idiotez tiene esta mujer en la cabeza! – ¡Sigue leyendo, carajo!). Decidí compartirlo en alguna red para generarme una especie de compromiso y poder terminarla. Hubo quien me dijo que quería ver los progresos y también quien me recomendó lugares donde las vendían hechas por muy poco precio. Si tenéis la sensación de que sólo estoy diciendo cosas obvias, lo corroboro. Ante la recomendación de lugares para comprarla, mi respuesta siempre fue: Pero esas no se llaman “mía”. 

Cuando busco una agenda, la quiero de septiembre a agosto. ¿Sabéis qué? No existen. Si la quieres de un año, es de enero a diciembre. Si comienza en septiembre, habitualmente termina en junio. Una vez encontré una que terminaba en julio. En otra ocasión, una agenda tipo escolar, contenía páginas en blanco, por lo que pude continuar usándola a mi conveniencia hasta el curso siguiente. Todo esto, sumado al hecho de que cuento con varias libretas que no uso, me llevó a crear una a mi medida. Tenía una libreta de anillas, de pasta dura, con la contraportada más ancha y con un tubo para meter en el boli.  Además, se cerraba con una goma. ¿Qué más podía pedirle a esta libreta? ¡Ah! ¡Sí! Que fuera agenda.

Comencé sacando material para manualidades que tenía por casa: rotuladores y washitape, básicamente. Escogí recortes de revistas y reciclé secciones de agendas antiguas. Las conservo. Aquí no consigo practicar el desapego si cada vez que decido deshacerme de ellas, las miro por dentro. Las agendas de los primeros años de universidad son auténticos diarios y muros de creatividad mío y de los compañeros que sabían que podían usarla con esos fines.

Así nació la que es mi agenda desde septiembre (¡y hasta septiembre!). Con un diseño sencillo, tapando toda huella de libreta con publicidad y amoldándola a mis necesidades. Con más espacio para los días de lunes a viernes y una sección pequeñita para los fines de semana, que, el ocio, lamentablemente, ocupa menos y, además, no se me olvida.

Fue tan grata la experiencia, que no he parado de recomendar a mis amigos que se hagan una. Pocos entienden mi entusiasmo, porque en mi recomendación no han entendido que hacer esto me mantuvo alejada de monstruos como la ansiedad o el desaliento. Por eso, en cada una de las ocasiones en las que aconsejé emprender una actividad semejante, recibí esa mirada de how dare you. Y sí, lo hice en situaciones que no creeríais. Y no, no era falta de empatía cuando respondí “hazte una agenda” al amigo que me contaba que los resultados de unas pruebas médicas importantes se iban a retrasar meses. Tampoco lo era el “hazte una agenda” cuando se retrasaba un ansiado juicio que resolvería parte de la vida de una persona. Ni el “hazte una agenda” como respuesta al “tía, que no me contesta”. Ni el “hazte una agenda” a quien su mayor problema es que las que le gustan son muy caras porque Mr. Wonderful te saca una sonrisa (¡una mierda mu’ gorda!) y mucha pasta.

Esto es sólo un ejemplo de las muchas cosas que puedes hacer para ahuyentar a los monstruos haciendo algo de provecho. Ahora, puedes dejarme un comentario, o hacerte una agenda y contármelo cuando la tengas. Donde yo digo “agenda” tú puedes cambiarlo por “bufanda”, “mueble bar”, “maqueta” o “pulseras de goma”. Allá cada uno con sus habilidades. Sin duda, lo mejor de esta experiencia es descubrir nuestra capacidad de superación con un ejercicio de lo más simple.

Querido 2017

Querido 2017,

Habrá quien te hable como si tú escucharas, ¡qué curioso! ¿No?

Por eso, porque sólo eres un número, una idea abstracta, yo no voy a pedirte nada. Por eso, y porque una mujer sabia me dijo “no te generes expectativas”. Pocas veces me han ayudado tanto con algo, a simple vista, tan desalentador.

No te estreses conmigo, 2017, este vértigo es sólo mío. La prisa me la he inventado yo. En 2016 supe de los beneficios de procrastinar, aunque siga sintiendo que llego tarde a las cosas.

2016… de ese ladrón quería hablarte. ¡Menudo desorden emocional!

2017, no intentes desbordarme, 2016 ya lo sabe: mi cauce es moldeable. No trates de aprisionarme, en 2016 ya me aplastó el techo y resultó ser porque yo me había elevado.

Te puedo dar un consejo: intenta no hacer lo que ya hayan hecho otros. 2016 ha sido un año de mucha pérdida, donde para que mi vida diera un giro vertiginoso, a alguien le tuvo que ir algo mal. Aquel año se me fueron algunas personas y a otras “las fui” yo. Gracias, 2016,  por no llevarte a quien creíamos que nos ibas a quitar. El resto de espacio ya ha sido ocupado.

2016 me puso cerca de Leo, de Desi… sólo quiero orientarte un poco por si dudas sobre mis preferencias. Esa es la gente que me gusta.

Dije que no te iba a pedir nada, pero sí quiero indicarte: las cosas que no elijo me gustan si están entre normal y bien.

Estoy preparada para los retos que ofrezcas, total, en 2016 aprendí a esperar, a arriesgar y a mear en botellas.

Puedes venir como quieras, me siento fuerte pero, si puedo elegir, ven bien.

Queridos reyes magos

Queridos reyes magos:
Creo que soy de las pocas personas que quedan sin ver el musical de “El Rey León” y quieren (me valen otros también). Me gustan las cremas que me gustan, pero no tengo que reponer todavía, volved más adelante, mi cumple es en marzo. Quiero libros de psicología (mejor mientras más sistémica), y tiempo para leerlos. Hay unos cuantos en Amazon. El tiempo no sé dónde se compra. Pero también hay cosas que no me compraría y me gustan.
Los conciertos me suman minutos de vida, así recupero esos que me quita el hecho de estar dedicando horas a ser un robot de escritorio. No me gustan los perfumes. Me gustan los abrazos largos y sin hueco. No me gustan las frases vacías ni la nueva corriente buenista y sus fieles que comparten insustancialidad sin cuestionársela. Igual me iría mejor si supiera ser feliz leyendo carteles obligándome a serlo.
Ya me hice una agenda y tengo varias libretas. Me gusta escribir. Creo que tengo material de oficina de sobra. Me gustan los dos puntos al empezar una carta, nunca he confiado en esa coma.
Quiero creerme lo que me dicen. Tengo rodillos para quitar pelusas, si hay algo parecido que quite el sentimiento de soledad, impotencia y frustración, lo quiero. Quiero a la gente que ha venido nueva a mi vida este año y quiero que se queden el tiempo que sea bueno. También quiero a los que se han ido, sobre todo los quiero idos. Y quiero a quien vuelve porque quiere.
Tengo bufandas, gorros y guantes. Quiero ver la aurora boreal, polar y austral. Quiero viajar, Asturias me sentó bien. Me queda mucho norte por ver. Quiero que el master se me haga ameno. Quiero trabajar, no quiero estudiar con la sensación de estar cumpliendo un trámite tras otro.
Quiero seguir sintiendo con intensidad aunque no siempre sea bueno. Quiero, tengo, necesito… porque esta es mi carta de reyes y pedir la paz mundial es gritar en un acantilado. Quiero también cosas para otros, pero pide tú por ti.
No quiero gastar tiempo ni dinero en que me enseñen a valorarme. No quiero necesitar aceptación. Deseo que no se cuestionen mis decisiones.
Me gustan los significados de la palabra “familia”. Ponme tres.
Quiero su voz sin dispositivos.
No quiero echar de menos ni de más.
Me he liado, yo sólo venía a decir lo de “El Rey León” y los libros.
He sido buena.
Atentamente,
Eva

Sobre “Columna | Mujeres; por David Trueba”

Quiero quitarme la costumbre de agarrar el móvil en cuanto me despierto, pero ya que el sonido de la alarma viene y se apaga desde ahí, conecto con el mundo y leo los titulares y los Trending Topics del día.

Hoy, entre otros, era TT David Trueba. Poco se adivinaba al hacer click, ya que la mayoría de la gente que había compartido su artículo lo enlazaba directamente sin más mención que la que viene por defecto: “Columna | Mujeres; por David Trueba”.

De entrada, todo me atraía: columna, mujeres y David Trueba. Así que hice un click más y fui a la entrada en cuestión (la enlazo aquí para vuestra comodidad).

Aplaudo, que conste desde ya, a las mismas mujeres de las que él habla, a las que él alaba, ya que yo también lo hago. Pero tengo que darle un par de vueltas más a su frase “a España la salvan las mujeres mayores”. Y ahí, en el mismo párrafo, a la vez que elogia un modelo de mujer, denigra a otras. Se está convirtiendo en costumbre destacar las cualidades de unas, no porque sean buenas en sí mismas, sino en odiosa comparación con otras. Esto mismo, aunque tratando un tema más superficial,  ya lo dije en mi post Imperfecta sobre las “mujeres reales”: “Y no caigo en la trampa de sentirme halagada cuando tiran por tierra la belleza de una modelo porque deja de ser “una mujer real” en el peligroso lenguaje de una campaña publicitaria. No sólo siento que no lo hacen a mi favor, sino que lo hacen en contra de alguien más”. Aquí he sentido lo mismo cuando le dice a la futura reina en quién tiene que fijarse y en quién no. Porque, una vez más, sólo hay una forma válida de hacerlo bien como mujer. Nosotras, siempre cuestionadas, siempre juzgadas, siempre en el punto de mira.

Más adelante habla de una anécdota de Elena Santonja junto a otras mujeres porque “fueron gente libre”. La libertad hecha parodia cuando consiste en que la echaron del trabajo por decir lo que pensaba. ¿Qué pensaba? Que una mujer (“cursi y pazguata”) colocada por enchufe era fea y no le merecía la pena ni maquillarse. Bravo, fomentando, una vez más, la pelea de gatas…

Me doy cuenta, claro está, de la intención de David al escribir dicha columna, pero me aterra que “el subtema” esté tan socialmente aceptado que muy poquita gente ha visto lo que yo. A veces nos ciega el titular y la firma o la buena intención de quien publica o de quien comparte.

Y me vengo al blog porque ha habido quien me ha pedido explicar por qué no me había gustado la columna. Por esto, porque de entrada caí en la trampa del bien proyectado titular “Columna | Mujeres; por David Trueba”. Pero me gusta analizar la realidad de forma crítica, me gusta mirar más allá y, por suerte o por desgracia, desconfío de que hayan hecho una mínima reflexión los que lo comparten y comentan simplemente con un “genial” o “magnífico”. Sospecho, sobre todo, del contagio de las cuentas verificadas que lo comparten aplaudiendo sin más o comentando con un “de obligada lectura”. Inviten a leer, sí, pero inviten también a reflexionar.

Honestamente, creo que en este artículo hay más estereotipo que contenido. Y David me parece el propietario de una cabeza privilegiada que no ha proyectado aquí.

 

Resumen de El Viaje

Hace una semana y un día cumplía un sueño: un viaje que creía utópico.

Y como este no es un blog de viajes y aún me faltan fotos de paisajes de cámaras ajenas, seguramente me centre en el sentimiento más que en el lugar, pero puedo ayudaros si queréis saber cómo lo hice para no gastar mucho más de 300€ incluyendo alojamiento, comida y transporte. Una parte importante para hacerlo económico es tener a alguien allí que te lo haga fácil y te lleve a los sitios o te los indique con claridad. Nosotras tuvimos la suerte de contar con @old_BlueHat, que junto a @mgom5, fue la mejor anfitriona que pudimos tener. Gracias por vuestra generosidad. Así como @ragaaza, a quien avisé sin tiempo e improvisó una visita cronometradísima por rincones que nos quedaban por ver y a los que no habríamos llegado solas.

A todas las personas con las que estuve las conocí a través de Twitter. Las redes son maravillosas si sabes usarlas. Las nombro con su nombre de usuario por no dar datos que no dan ellos.

A @PajaritaStory y a mí se nos rompieron planes, proyectos y alguna víscera casi a la vez. No hay mal que por bien no venga, pues aquello nos unió hasta el punto de adaptarme a sus vacaciones y realizar juntas El Viaje. Estaba para nosotras, no hay más explicación. Fue, sin duda, la mejor compañera de coche y habitación que he tenido en toda mi vida. Porque sí, porque mi “¡Quemedaiguá!” era auténtico, porque ojalá mi mayor problema sea ver ropa ajena amontonada en una silla. Supimos improvisar a la perfección los turnos en el coche y en el baño. Que también daba igual si queríamos quedarnos un ratito más remoloneando en la cama y salirnos de los horarios habituales de todo. No habíamos llegado hasta allí para hacer un “lo de siempre”, no. Y bien que lo demostramos.

Después de casi 12 horas de viaje, alargado debido a las múltiples paradas – algunas más extensas y amorosas que otras – llegamos por fin al paraíso, donde nos esperaban @old_BlueHat,  @mgom5 y Horus. Allí nos habían preparado una cena casera a la que no le faltaba ni un detalle. Esa noche no tuvimos tiempo de visitar nada, pero nos abrazamos mucho, comimos melocotones con atún y nos hicimos corazones en el pelo. No conseguí que Horus no hiciera ruido con la boca. Y tuve claro que necesito a más gente como @mgom5 que me ría hasta mis momentos más absurdos. Algunos sólo tenían gracia cuando le hacían gracia a él.
img_3871Al día siguiente visitamos Cangas de Onís, Covadonga y los lagos. El pronóstico del tiempo amenazaba lluvia, pero no hay mejor estrategia que no dejarse intimidar. No llovió. Tras la visita por los rincones más característicos de Cangas de Onís, comimos empanadas variadas en un merendero de esos de los que no te quieres ir nunca.En Covadonga quedé impactada por el paisaje mágico de la Santa Cueva. img_3874Y se me olvidó preguntar, antes de hacerlo, si al beber de la fuente del matrimonio, me caso sólo con alguien que también haya bebido de los 7 caños, o si da igual. La niebla no nos dejó ver el lago Enol en la subida, así que seguimos hasta el lago Ercina, de cuyas vistas pudimos disfrutar y de donde tenemos las que considero las mejores fotos del viaje. A la bajada, pudimos ver el lago Enol, ya que se había despejado la zona. img_3916Durante el trayecto, tanto de ida como de vuelta, tuvimos la valentía de confesar nuestros pecados musicales, en los que coincidimos, ya sea por una cuestión generacional o, simplemente, de mal gusto…  El caso es que fue así como acabamos cantando a voz en grito canciones de finales de los 90 y principios de milenio que jamás reconoceremos haber cantado. Y no sólo eso, también tuvimos que asumir que @PajaritaStory diría “¡Una vacaaa!” cada vez que nos cruzáramos con una. Os recuerdo que estábamos en Asturias.

Al día siguiente, tras un sueño sorprendentemente reparador, visitamos Llanes, los bufones y Lastres. @old_BlueHat, de nuevo, poniéndolo todo fácil y cómodo, hizoimg_3918 del lunes otro sábado (y cruzamos en rojo los semáforos…). En la visita a los encantos de Llanes, descubrimos un sitio idealísimo para comer del que nos costó arrancar: El Cuera, donde nos pusieron el mejor pastel de cabracho que habíamos probado y puedo asegurar que en el poco tiempo que llevábamos allí, ya habíamos degustado tres platos de lo mismo. Las vistas desde la terraza del restaurante eran una maravilla. De ahí, fuimos a los bufonesimg_3993. Mientras OldBlue nos contaba lo que eran y que pronto empezaríamos a oírlos, mi oído privilegiado llevaba un rato enviándole a mi cerebro la señal de: “¿qué es ese ruido del demonio?” Allí estaban, levemente activos, pero dejándonos ver lo que saben hacer, que es, sin duda, bastante más que ruido. Y si vas a verlos y tienes la mala suerte de que no te montan el show, el simple hecho de saber lo que hay ahí, lo que se oye y de ver el paisaje rocoso con todas las piedras esculpidas en una misma dirección, ya impresiona. Y los acantilados… ¡si es que daba igual hacia dónde miraras! La última visita del día fue a Lastres, una villa marinera con la peculiaridad y el color de los pueblos asturianos. Confío en tener algún día las fotos de todas las cámaras y completar esta entrada. Aunque siempre podéis mirar en google o ver la serie Doctor Mateo. 

Martes, @PajaritaStory y yo adormiladas y perezosas decidimos que la mañana la íbamos a dedicar a ver Oviedo, que nos daba vergüenza reconocer que, teniendo el hotel allí, no supiéramos decir nada de la ciudad, la cual sólo habíamos visto en coche. Así que dimos un paseo y nos hicimos la foto reglamentaria con Mafalda y Woody Allen. Ese día OldBlue trabajaba, que alguna de nosotras tendría que ser mujer de provecho, así que pasamos la mañana buscando sitio para aparcar por el centro hasta que, tras el paseo entre estatuas de bronce, nos dio la hora de partir hacia Gijón, donde nos esperaba @ragaaza, que nos hizo una visita por la ciudad, atravesando el prao como las cabras, explicándonos la historia de cada rincón y llenándonos la panza hasta reventar de comida y risas. Aún tiene que recordarme todos los sitios que vimos. Recuerdo cada sitio de Gijón, el Cerro de Santa Catalina, Cimadevilla, la casa de Jovellanos, La Tabacalera, la olla de fabada que decían que era un “cuenquín” y de la que nos servimos unos 5 platos y sobró para otros cinco… Repetimos el ritual de la sidra, pero quedando menos de paletas gracias a la explicación de @old_BlueHat el primer día, y probé el que sería mi segundo cachopo, esta vez con cecina y queso de cabra. Me vine sin saber para cuántas personas está pensado un cachopo. Ese día tuvimos la suerte de recibir la visita fugaz de @_Ayalga_ a la que ya creíamos que no veríamos y era comprensible por ser entre semana y por los kilómetros que nos separaban. Se hizo un trayecto de 3 horas ida y vuelta sólo para estar media hora con nosotras. Gracias por el esfuerzo, de verdad.  @ragaaza, sabiendo que íbamos justas de tiempo, a las 18:00 prometió que nos haría una ruta de media hora por tres sitios, lo que ella definió como la visita del chino, diciendo: “bajal, foto, y malchal, malchal, que se va el autobús”. Cuál fue nuestra sorpresa cuando al visitar exactamente tres sitios relativamente separados el uno del otro y cada uno con su historia bien explicada, llegamos al aparcamiento donde @_Ayalga_ tenía su coche y vemos que son exactamente las 18:30. Si los lugares de Asturias son mágicos; las personas, ya ni te digo.

A la vuelta nos reuniríamos todos para tomar algo rápido y marchar cada uno para su casa previa despedida y última cena con los anfitriones mayores. Con las lágrimas de emoción de una despedida en condiciones cuando te lo has pasado tan bien. Porque, como bien resumió OldBlue, no había habido ningún incoveniente, ya que, cuando algo no iba como lo habíamos planeado, las cosas no iban mal, sino diferentes y la lluvia no era impedimento si llevábamos gorro, pañuelo o capucha.

Entre otras muchas cosas, nos quedaron por ver Cudillero, la costa de occidente, el fu, fu, fu, funicular y los Picos de Europa, que supimos que estaban porque confiábamos en quienes nos lo decían, pero la niebla no nos dejó verlos ni un sólo día. Por eso y por los lazos que allí hicimos, tenemos que volver.

Gracias a todas y cada una de las personas que lo hicieron posible, empezando por nuestras sufridas madres y el pánico de saber que sus hijas están en carretera, a quienes nos animaron cuando se lo contamos, a quienes nos recibieron con los brazos abiertos y a la amabilidad de los desconocidos, destacando la de la recepcionista del hotel, a quienes se enteraron por las fotos publicadas en redes y nos enviaban sus mejores deseos… En definitiva, a los que lo hicieron real y a los que pusieron su granito de arena en hacerlo aún más grande.

PD: Actualizaré la entrada con más fotos en cuanto las tenga y la volveré a compartir. Soy muy coñazo cuando algo me hace feliz.


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